163
163

El vocero del Departamento de Estado de los EEUU, John Kirby, planteó el caso der Sergei Reznik, un periodista y bloguero ruso de la sureña ciudad de Rostov-on-Don, como parte de la quinta Campaña Anual de Libertad de Prensa de Washington, dirigida a remarcar la "preocupante tendencia de persecución de periodistas en todo el mundo".

Reznik fue sentenciado a 18 meses de cárcel en enero de 2015, condenado por insultar a un oficial y hacer una denuncia falsa en internet. El juez también dictaminó que Reznik no podrá trabajar como periodista durante dos años después de su liberación.


Cuando lo condenaron, el reportero estaba cumpliendo una sentencia similar de 18 meses y estaba a punto de ser liberado. Reznik negó todos los cargos y afirmó que ambas acusaciones eran una represalia por sus investigaciones sobre casos de corrupción.

El juez también dictaminó que Reznik no podrá trabajar como periodista durante dos años después de su liberación

Según explicó el propio Kirby, antes de su encarcelamiento, Reznik criticaba desde sus investigaciones a las autoridades municipales y regionales de su país. "De hecho, cubrió casos de corrupción y abuso local", apuntó el vocero del Departamento de Estado. "Llamamos a Rusia a que libere inmediatamente a Sergei Reznik", afirmó.

En octubre de 2013, Reznik sobrevivió a un ataque perpetrado por un grupo de desconocidos. La turba lo golpeó brutalmente con un bate de béisbol y le disparó antes de huir.

"Aun cuando no fue alcanzado por las balas, Reznik sufrió heridas en la cabeza y en el cuello por los golpes. Mientras él está en la cárcel, las autoridades no han hecho ningún progreso en la investigación de este ataque", acusó Kirby.

LEA MÁS:


Según Reporteros Sin Frontera, Rusia se ubica en el puesto 148 del mapa global de Libertad de Prensa, con 70 periodistas agredidos y otros 81 detenidos. El país ganó unos lugares en el ranking en comparación con el año anterior, lo que no debería engañar –advierte RSF– sobre la realidad a la que se enfrentan los medios: la persecución alcanzó su nivel más alto en tres décadas. A ello se suma el hostigamiento a los usuarios de redes sociales, el control de la televisión estatal y un paquete de leyes que atenta contra la libertad de prensa.