A seis meses de haber pasado por uno de los momentos más complicados de su vida, Matías Alé se encuentra en plena recuperación tras haber sufrido un brote psicótico y contó qué fue lo que originó todo y qué sentía en ese momento. Además, dijo que creyó que su misión era salvar al mundo y que quería hacer un arca en Villa Carlos Paz, pensado que su nombre era Noé.

Días antes del brote psicótico que originó su internación el 3 de noviembre del 2015, Matías, según contó en una entrevista a Clarín, se encontraba viendo el programa David y Goliat, cuando una historia lo cruzó: "En plena travesía, dos pilotos se encontraron con un banco de nubes y sin instrumentos suficientes para volar a ciega. Eso en aviación se llama perder la conciencia situacional. Si te pasa, la única opción es volar bajito y asegurarte de no chocar contra ninguna montaña. Cuando vi eso, pensé que Dios me había dado una señal sobre la clase de camino que se me venía".

Alé explicó que pensó que Dios le decía que él también tenía que volar bajo, callado y sin llamar la atención: "Sentía que venía a salvar al mundo y que mi mujer era mi socia en eso y que tenía que protegerla. Durante todo el programa yo tomaba notas de lo que iba a hacer en los próximos meses".

Los días que siguieron hasta su internación, fueron bastante complicados para él y para su mujer, María del Mar Cuello Molar: "Veía el noticiero y si decían que estaba congestionada la autopista, yo entendía que ése era un mensaje que me decía dónde yo iba a estar seguro y dónde no. Las publicidades me decían qué productos tenía que consumir para estar fuerte. Dormía dos o tres horas y me despertaba porque sentía que tenía que estar alerta para cuidar a María".

"También me acuerdo de que un lunes, después de un evento en Capital, María estaba en Carlos Paz y sentí que ella corría peligro. Entonces viajé y me quedé quince días en la Posada del Quenti. Estaba convencido de que mi misión era vivir en Carlos Paz y construir un arca. De hecho me puse una bata y creía que me llamaba Noé. Ahí me pusieron una psicóloga y un psiquiatra para empezar a tratarme. Pero no me decían que eran médicos: decían que eran dos amigos que venían a escucharme. Y yo creía que uno era el Arcángel Gabriel y la otra era... no sé... Yo no me daba cuenta de nada. Creía que bendecía el agua, esa era mi realidad. Mi vida era ciencia ficción", continuó rememorando aquellas complicadas épocas.

Para el actor, ni su casamiento ni su sobreexposición mediática tuvieron que ver con lo que le pasó: "Todavía no logramos descubrir cuál podría haber sido el detonante. Cuando la psiquiatra me quiere explicar, usa palabras que no entiendo. Recién ahora, como estoy más lúcido, estoy empezando a procesar los duelos de perder mi relación, mi casamiento, viajes que teníamos proyectados, la temporada, un montón de eventos pautados para noviembre y diciembre".

Hoy, para él "todo es un renacimiento" y que aún tiene muchos miedos, como a volar, cruzar la calle, salir de su casa, mostrarse en público o dar entrevistas. Sin embargo, sigue con su lucha y el trabajo será fundamental para su recuperación: realizará un programa en Radio Rivadavia, Galería 360 los lunes y los miércoles de 1.00 a 5.00 de la madrugada y en junio estrenará la comedia musical Cancún, de la mano de Valeria Ambrosio.