Una gran controversia pero también un gran impacto. Esas sensaciones, bien contradictorias, quedaron en las 25 mil personas que fueron al Monumental el 21 de enero de 1991 a ver a Prince. Si bien tocó sólo nueve canciones (77 minutos de show), la calidad de la performance fue única. Y no sólo para los fans, también para los grandes músicos argentinos que lo vieron en aquella oportunidad.

"Prince es un músico avanzado. Pude comprobarlo en la prueba de sonido, sin una persona en el estadio y me volví loco. Quizá a mucha gente se le haga incomprensible su música, pero a mí me deslumbró", fueron las palabras de Luis Alberto Spinetta al suplemento Sí de Clarín días después del concierto: "Es cierto que el tiempo se pasó volando pero no se lo puede condenar o gritarle cosas absurdas. Lo que hizo en escena fue impecable y más bien que lo hubiera escuchado varias horas más, pero no era para gritarle esas barbaridades".

Charly García dijo al mismo medio: "No me parece nada nuevo; hace rato que lo conozco. Que haya tocado en Buenos Aires me parece un milagro. Para mí no fue corto, si seguía me desmayaba. Fue demasiado, para muestra basta un botón. Él es un verdadero transgresor, se puede tomar atribuciones de cualquier tipo. Yo tenía miedo, soy fanático de Prince. El es el mejor músico del mundo. El que hable mal de Prince se las va a tener que ver conmigo. Yo me acerqué a uno de sus gorilas y le expresé mi agradecimiento en nombre de todo el pueblo argentino".

Años más tarde, el 18 de agosto de 2007, Fito Páez escribió en La Nación una nota para poner en contexto la música de la estrella norteamericana con el nuevo milenio, rescatándolo e idolatrándolo: "Primer aventurero, después de Hendrix, que se lanza a otras aguas o, mejor dicho, va a la conquista de todas las aguas". Y en otro fragmento, mientras destacaba las innovaciones que trajo a la música, agregó: "Prince es un artista inagotable, dueño de una producción desmesurada (...) que hoy sigue siendo un estímulo para aquellos interesados en la música". Hoy, frente a la noticia de la muerte del músico estadounidense, el rosarino volcó sus emociones en su cuenta de Twitter.