EFE 163
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La comunidad internacional llegó a una conclusión: la guerra contra las drogas, que lleva ya 40 años, fracasó. Con esa premisa en mente, jefes de Estado, diplomáticos y especialistas de todo el mundo están reunidos desde el martes en la 30 Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Problema Mundial de las Drogas (UNGASS, por su sigla en inglés). El principal objetivo de esta cita, que concluirá el jueves 21, es consensuar un nuevo enfoque para afrontar el narcotráfico y la drogodependencia.

América Latina es la gran protagonista de la cita que se realiza en Nueva York. La iniciativa corrió por cuenta de Colombia, México y Guatemala, tres de los países más afectados por el narcotráfico. Sus presidentes están participando personalmente de los encuentros para impulsar un enfoque multidisciplinario centrado en la salud pública.

Peña Nieto: "La llamada guerra contra las drogas no ha logrado inhibir el tráfico ni el consumo en el mundo"

"El esquema basado esencialmente en el prohibicionismo, la llamada guerra contra las drogas, que se inició en los años 70, no ha logrado inhibir la producción, el tráfico, ni el consumo de drogas en el mundo", dijo el presidente de México, Enrique Peña Nieto, en la jornada inaugural. Y sorprendió al sugerir la necesidad de "actualizar el marco normativo, para autorizar el uso de la marihuana con fines médicos y científicos".

Su par de Guatemala, Jimmy Morales, sostuvo que las políticas para luchar contra las drogas "deben tener congruencia con la declaración de los derechos humanos" y poner "a las personas y no a las sustancias en el centro".

 Reuters 163
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Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia, hablará el jueves, pero anticipó los lineamientos de su exposición en una entrevista con AFP. "No estoy proponiendo la legalización. Estoy proponiendo que cambiemos de enfoque, de prioridades. Porque llevamos más de 40 años en esta guerra contra las drogas y no la hemos ganado", afirmó.

Hasta los Estados Unidos, que tuvieron durante décadas un enfoque centrado en la militarización de la lucha contra el narcotráfico, se está abriendo a un nuevo paradigma. La gestión de Barack Obama dio un vuelco trascendental al destinar por primera vez más recursos a la prevención y al cuidado de las víctimas antes que a la persecución policial de este delito. California y otros estados han ido más allá al presentar propuestas concretas para legalizar y regular la venta de marihuana para fines recreativos.

Santos: "No estoy proponiendo la legalización. Estoy proponiendo que cambiemos de enfoque"

Por todas estas cosas, la 30 sesión de la UNGASS está llamada a ser una bisagra. Durante la jornada inaugural se aprobó por consenso el Documento Final titulado "Nuestro Compromiso Conjunto para Abordar y Contrarrestar Eficazmente el Problema Mundial de las Drogas". Entre miércoles y jueves se realizarán una reunión plenaria y cinco sesiones de mesa redonda, con diversos participantes.

Juan Carlos Garzón Vergara, investigador especializado en seguridad y narcotráfico de la Fundación Ideas para la Paz (Colombia) y del Woodrow Wilson Center (Estados Unidos), es uno de los especialistas que está participando de la UNGASS como consultor externo del gobierno colombiano. Antes de comenzar el segundo día de la cumbre, se tomó unos minutos para dialogar con Infobae.


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— ¿Qué trascendencia tiene el cambio de rumbo que está marcando esta sesión especial de la ONU?

— El documento acordado incorpora la perspectiva de la salud pública, y vincula la problemática de las drogas con los derechos humanos y con la agenda del desarrollo que acordaron los países de la ONU hace poco. Es algo que parece lógico y normal, pero 15 o 20 años atrás no lo era. Desde una perspectiva histórica hay que reconocer avances en el uso de este lenguaje. Además, el de antes era un modelo de talla única para todos los países, mientras que ahora se incluye la flexibilidad en la aplicación de las convenciones. Es decir que uno las entenderá a partir de sus propias necesidades y capacidades.

— Algunos países, con Uruguay a la cabeza, han avanzado con iniciativas para legalizar la venta de marihuana. ¿Es algo que está en el horizonte del nuevo enfoque global?

— Es algo sobre lo que no se encuentra acuerdo, y por eso no aparece en el documento final. Como las decisiones se toman por consenso, es suficiente con que un par de estados se expresen en contra para que no se lo incluya. Por eso las declaraciones son bastante generales, y no es fácil identificar acciones concretas. Pero el tema de la marihuana se viene discutiendo, y ahí se pueden venir nuevos avances. Por ejemplo, para los Estados Unidos va a ser muy importante lo que pase en California. Hay un conjunto de estados que seguirían la tendencia de regular o legalizar el mercado del cannabis, no para fines medicinales o científicos, sino recreativos. La pregunta es qué va a pasar con otras drogas, de lo que se habló mucho menos.

"El tema de la marihuana se viene discutiendo, y ahí se pueden venir nuevos avances"

— Desde su punto de vista, ¿sería prudente ir hacia una legalización de otras sustancias?

— En las discusiones que tenemos se suele usar legalización y regulación como sinónimos, pero son cosas distintas. Cuando se habla de legalizar generalmente se piensa en un mercado libre sin mucha intervención del Estado. Pero de lo que se trata es de crear un mercado regulado, que esté muy enfocado en la salud pública. Tampoco es lo mismo la marihuana que el paco o las anfetaminas, y yo no soy amigo de hablar de legalización en términos generales. Tiene que hacerse de manera responsable, para tratar a cada sustancia de acuerdo con sus implicaciones, a sus efectos. En todo caso, creo que la prohibición no dio resultados, así que tenemos que estar abiertos a experimentar con otras enfoques.

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— ¿Poner el énfasis en la mirada sanitaria supone dejar de lado el uso de las fuerzas de seguridad para combatir a las bandas narcocriminales?

— En América Latina hemos tenido una tendencia a aplicar las políticas de drogas desde el punto de vista de la represión, y allí se concentraron los mayores recursos. Ahora se espera que haya una mirada más integral, dando más importancia a la prevención, a la salud pública y al desarrollo. Esto no implica dejar de lado la persecución contra los eslabones más fuertes del narcotráfico, sino que esa persecución se haga de manera más eficiente, focalizada y proporcional. Porque hasta ahora, si se miran los resultados en nuestros países, se ve que se le pegó mucho a los eslabones más débiles. No se trata de escoger una u otra perspectiva, sino saber que el Estado tiene distintas capacidades.

"Ahora se espera que haya una mirada más integral, dando más importancia a la prevención"

— ¿Cuán importante es el cambio de óptica en Estados Unidos, que fue el principal impulsor de la guerra contra las drogas?

— Un dato que muestran las encuestas es que cada vez más ciudadanos estadounidenses están de acuerdo con la legalización de la marihuana. Lo segundo es que por primera vez en 20 o 30 años, durante la administración Obama los recursos destinados a la prevención superaron a los abocados a medidas de carácter más represivo. El tercer punto es que hubo un aumento del consumo de heroína, sobre todo en poblaciones blancas de clase media, lo que cambió la perspectiva acerca de cómo responder a este problema. Pero hay que recordar que en el plano interno, los Estados Unidos poseen una estructura federal, donde los estados tienen margen de maniobra para implementar políticas diferenciadas.