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Al menos cinco delincuentes entraron a robar el sábado a la tarde en una planta de Zanella y se llevaron 30 motos, dinero, computadoras y repuestos. El grupo comando había planificado el ataque en la fábrica ubicada en Cafferatta al 4400, en la localidad de Caseros, donde los delincuentes redujeron con armas al vigilador e ingresaron a la planta.

"Fue un grupo comando que logró ingresar a las instalaciones por la puerta principal y controlar al personal de vigilancia", contó Soledad Fraire, gerente de Recursos Humanos y Legales.

Al empleado de seguridad que se encontraba solo en la fábrica, lo ataron, lo encapucharon y le sacaron el uniforme. "Luego lo dejaron encerrado durante varias horas en un depósito", detalló la representante de la compañía en declaraciones que reprodujo el diario Clarín. A su vez, los ladrones desactivaron las cámaras de seguridad y provocaron destrozos.

Según trascendió, los delincuentes metieron toda la mercadería en un camión, entre la que figuraban motos, computadoras y cascos. "A primera vista pudimos notar que se habían llevado unas 30 motos estilo retro modelo Styler ($25 mil cada una)", informaron desde la fábrica.

"También se llevaron un tipo de cascos que solamente fabricamos nosotros, somos la única empresa que los vende. Robaron muchísimos repuestos de moto, todavía no sabemos cuántos, cámaras y sistema informático. No sabemos con qué objetivo, pero imaginamos que para venderlo", especuló la gerente de RRHH.


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Además, comentó que se enteraron de lo sucedido "el mismo sábado a la noche y de inmediato se armó un equipo para reconstruir el sistema informático. Los operarios llegaron esta mañana (por ayer) y fue muy desolador para todos".

"Rompieron todo, estaba todo destrozado. Es una situación muy triste, porque es el producto del trabajo de mucho tiempo. No hay muchas concesionarias que vendan estos cascos, con lo cual hay que prestar atención por si llega a aparecer alguno. Y la moto es un producto nominado, con lo cual suponemos que muchas tienen destino de desguace", lamentó la mujer tras contar que en la empresa trabajan más de 300 operarios, pero estaba cerrada al momento del golpe.

"Esta es una zona tranquila, de gente de clase media trabajadora en la que hay otras fábricas. Ahora estamos esperando las cámaras que puedan aportar los vecinos para ver si se puede observar algo", dijeron desde la empresa.