Verónica Guerman / Teleshow
Verónica Guerman / Teleshow

Natalia Oreiro volverá a la pantalla grande con la película Gilda, no me arrepiento de este amor. Este es un gran desafío para la actriz que se pondrá en la piel de la cantante de cumbia que tras morir en un accidente automovilístico se convirtió en un ícono popular e incluso muchas personas la veneran como a una santa.

"Es un sueño que se cumple. En eso nos parecemos, ella decía que volemos alto porque los sueños se pueden cumplir", aseguró Natalia en una entrevista con Baires directo sobre el largometraje en el que también actúan Ángela Torres, Lautaro Delgado y Roly Serrano. Se estrenará el próximo 7 de septiembre. Justo este año se cumplen 20 años del fallecimiento de la artista.

Además, la esposa de Ricardo Mollo contó que Gilda le sirvió de inspiración cuando protagonizó la tira Muñeca brava y recordó que visitó su santuario: "Una vez fuimos al carnaval de Gualeguaychú en la ruta donde ella tuvo lamentablemente el accidente, paramos y estuvimos allí".

También, detalló cómo lograron con la directora Lorena Muñoz para conseguir los derechos: "Pasé con muchos directores que quisieron hacer la peli que nunca consiguieron los derechos. Porque su hijo no quería que se contara la película porque no era el momento. Finalmente Lorena Muñoz que es otra mujer muy fuerte le llevó una canción mía interpretando a su mamá y una carta escrita por las dos, creo que logramos conmoverlo y demostrarle nuestra admiración y el hijo dijo 'es el momento'...".

"Para mí es una responsabilidad porque es la primera vez que interpreto a alguien que existió", señaló Natalia. Luego, agregó: "Ella irrumpe en un momento en donde la mujer en la cumbia tenía otro lugar, otro estilo, otra forma de vestirse y de verse. Ese momento era de las voluptuosas, de las rubias platinadas. Y ella era flaquita, una chica de Devoto, maestra jardinera, una mujer de 30 años con dos hijos y una familia constituida que decide cumplir su sueño. Además, escribía sus propias canciones que también era poco habitual. Sus letras eran simples, pero profundas, que hablaban del amor".