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Airbnb fue la primera empresa importante de la nación norteamericana en ingresar en Cuba desde que los presidentes Barack Obama y Raúl Castro acordaron restablecer relaciones diplomáticas el 17 de diciembre de 2014.

El servicio de internet facilita anuncios, reservaciones y pagos para quienes deseen quedarse en viviendas privadas en lugar de hoteles. Cuba se ha convertido en su mercado de crecimiento más acelerado, con 4.000 viviendas añadidas durante 2015.

Hasta ahora, Airbnb sólo podía funcionar en la isla para ciudadanos estadounidenses gracias a una limitada excepción del gobierno estadounidense al embargo comercial.

En este sentido, el cofundador y CEO de Airbnb, Brian Chesky, aseguró en su cuenta de Twitter que a partir del 2 de abril los turistas de todo el mundo (y no sólo los estadounidenses) podrán hospedarse en Cuba utilizando los servicios de su compañía.

La expansión de la licencia le otorga a Airbnb la capacidad de ofrecer a los viajeros quedarse en casas privadas, cuya demanda ha aumentado por parte de gente que busca una alternativa a los hoteles operados por el Estado.

El permiso que recibió la empresa online fue anunciado el mismo día en que Obama inicia una visita histórica a Cuba, y un día después de que la cadena hotelera estadounidense Starwood anunció la firma de un acuerdo para operar tres hoteles cubanos, la primera empresa del rubro de Estados Unidos en Cuba desde que el dictador Fidel Castro llegó al poder en 1959 y tomó el control de los hoteles de la isla.

En la actualidad todos los hoteles en Cuba son propiedad de agencias del Gobierno, y muchos son conocidos por su deficiente servicio y decrépita infraestructura.

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Las cadenas hoteleras extranjeras operan algunos de los hoteles más grandes y lujosos de la isla, los cuales están a toda su capacidad gracias a un aumento en el turismo que creció casi 20% en 2015.

Una de las primeras aperturas autorizadas por Cuba, donde la economía es controlada por la dictadura de los Castro, fue a comienzos de la década del '90, cuando La Habana permitió a las familias rentar habitaciones en sus casas por algunos dólares.

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Esto se ha convertido en una floreciente industria de la hospitalidad privada, mientras muchos cubanos están aprovechando el capital que les llega de familiares e incluso de inversionistas en el exterior para transformar sus derruidas casas en equivalentes a hoteles boutique.

Muchos sitios en internet les permiten a los extranjeros reservar en casas particulares en Cuba, pero ninguno domina. Muchos viajeros todavía encuentran difícil garantizar las reservas y hacer pagos electrónicos o con tarjetas de crédito, y por eso Airbnb está promoviendo su servicio como una solución a esos problemas en la isla caribeña.

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