AP 163
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El presidente de Bolivia, Evo Morales, no puede negar el nacimiento de su hijo, espetó su ex pareja Gabriela Zapata en declaraciones al diario El Deber desde una cárcel en La Paz, refutando la versión oficial de que el menor no existe.

"Evo Morales no puede negar la existencia del niño porque hasta 2010 le enviaba USD 100 de pensión a su hijo y ese dinero no alcanzaba para su manutención", afirmó Zapata, según el tabloide de Santa Cruz. Y agregó: "Ya no voy a callarme".

Zapata, ex gerente de la empresa china CAMC, con millonarios contratos en Bolivia, concedió la entrevista al matutino el mismo día que envió una carta a la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), en La Paz, para implorarle que intervenga en su caso.


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El Deber le consultó a Zapata cuáles son las pruebas de su versión, a lo que ella respondió que tiene todos los documentos guardados y una escritura pública "por si le sucede algo". Lamentó la posición del Gobierno respecto a sus planteos: "Evo Morales no era el monstruo que es hoy".

En la misiva al Acnudh, divulgada por la agencia católica de noticias Fides, la mujer denunció que teme por su vida, pues fue amenazada, y reprochó que se ponga en duda la existencia del niño, cuyo paradero es desconocido para la opinión pública.

La ex pareja del mandatario boliviano –quien tiene dos hijos de relaciones anteriores– aseguró en la misiva: "El señor presidente ha ordenado que el tema que hace referencia al hijo que tenemos en común tenga carácter de reservado, por tanto estoy impedida de que yo o mis familiares podamos demostrar y hacer conocer la verdad".

Desde que estalló el escándalo a principios de febrero pasado, cuando el periodista Carlos Valverde reveló la relación sentimental y el nacimiento del niño, el Gobierno ha dado dos versiones.

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Inicialmente, el presidente reconoció que había tenido un hijo con Zapata pero aseguró que había fallecido al poco de nacer, pero esta semana, el vicepresidente Álvaro García y el fiscal general, Ramiro Guerrero, sostuvieron que nunca existió dicho hijo.

Estas revelaciones asestaron un golpe a la imagen del presidente boliviano, que por primera vez fue blanco de acusaciones de corrupción y tráfico de influencias, en vísperas del referéndum convocado para pedir al pueblo el apoyo para presentarse a un cuarto mandato consecutivo a partir de 2020.