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Delcidio Amaral, ex jefe del grupo oficialista en el Senado de Brasil, acusó a la presidente de ese país, Dilma Rousseff, y a su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, de tener conocimiento de los hechos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Según informó la revista Istoé, el funcionario aseguró que los líderes del Partido de los Trabajadores (PT) intentaron manipular la actuación de la Justicia en relación con este caso.

Amaral, también investigado por corrupción, habría aportado esos datos a la Justicia brasileña en el marco de un acuerdo de cooperación de cara a una futura reducción de pena, de acuerdo con lo indicado por ese medio.

El ex jefe del grupo oficialista en el Senado fue detenido en noviembre pasado, acusado de "obstaculizar a la Justicia" y de intentar sobornar a algunos implicados en la red de corrupción petrolera a cambio de su silencio.

La Corte Suprema de Brasil autorizó, hace 15 días, que Amaral continúe detenido en su domicilio. Incluso le permitió retomar su actividad parlamentaria, lo que aún no ha hecho.

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Según Istoé, la excarcelación se debió a un acuerdo de cooperación, en cuyo marco asegura que Amaral hizo "el más explosivo relato de la mayor trama de corrupción descubierta en Brasil".

La revista, que publica copias de algunos de esos documentos, indica que Amaral culpó a Rousseff de intervenir directamente en el nombramiento de algunos miembros del Supremo Tribunal de Justicia a fin de favorecer "la liberación" de algunos empresarios detenidos por el caso.

El funcionario confesó que trató ese asunto "personalmente" con Rousseff en la residencia oficial de la mandataria y también con uno de los jueces que se habría "comprometido" a colaborar con la liberación de los presos.

Sobre Lula, Istoé afirma que Amaral declaró a las autoridades judiciales que fue quien le "pidió expresamente" que intentara sobornar al ex director de Petrobras Nestor Cerveró, implicado en el asunto, a cambio de que no colaborase con la Justicia.

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La declaración del detenido también se refiere a un sonado escándalo de sobornos parlamentarios destapado en 2005, durante la primera gestión de Lula.

En ese sentido, el senador había revelado que el propio ex presidente brasileño también "ordenó" sobornar a algunos de los implicados a fin de que no revelasen detalles sobre cómo operaba esa trama de corrupción, que llevó a la cárcel a 25 políticos y empresarios.

Ni Amaral ni ninguno de sus allegados ha confirmado la veracidad de esa supuesta declaración, pero el hasta hoy ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, salió al paso y declaró que el senador "no tiene ninguna credibilidad".

Cardozo, quien hoy asumió la Abogacía General de la Unión y fue sustituido en la cartera de Justicia por Wellington César Lima, dijo a periodistas que desconocía si el senador hizo un acuerdo con los tribunales, pero aseguró que si así fuera "lo que haya declarado no tiene que ser necesariamente la verdad".