La Argentina dedica una importante masa de recursos al sistema educativo, pero lo hace en forma ineficiente. Según la especialista Agustina Blanco "en los últimos años se pasó a destinar del 3% a casi el 6% del PBI en educación, el tema es que la mayor parte va a salarios. Mejorar requiere un reordenamiento y usar los recursos en forma inteligente". Según su visión, la mejora "demandará mucho esfuerzo, estrategia y políticas de Estado. Pero también -se esperanza- puede haber mejoras sostenidas en corto plazo".

Educar 2050 es una asociación civil enfocada a mejorar la calidad educativa en la Argentina, incidir en políticas públicas y concientizar a la ciudadanía sobre la necesidad de conseguir esos objetivos. "Hay que trabajar en un plan de diez años -detalló Blanco- para mejorar el sistema educativo en términos de desempeño, pero se pueden esperar resultados antes". Las distintas pruebas internacionales demuestran que el nivel de aprendizaje y conocimiento de los alumnos argentinos se deteriora con el paso de los años, tanto en el nivel primario como en el secundario.

Agustina Blanco dio más precisiones para entender dónde se encuentra la Argentina en términos educativos, en paralelo con el arranque del ciclo lectivo que será parcial, ya las clases no empiezan en diez provincias.

"Hay mediciones que muestran que la Argentina es el país con peor clima escolar, hay que trabajar este tema en forma rápida y estratégica", agrega Blanco. El clima escolar mide distintos aspectos que usualmente se consideran en un segundo plano pero que resultan claves para el proceso de aprendizaje: el ruido en el aula, la conflictividad entre los chicos y los docentes, cuántos minutos lleva el arranque de clase y las dificultades del docente para captar la atención de los alumnos. "No es un tema fácil de encarar. Hay que formar bien a los docentes para motivar a los chicos y también preparar a los directores de los colegios. De la misma forma, los padres también deben involucrarse en el proceso educativo de los chicos".

¿Se agranda la brecha entre la educación pública y privada?

—Sí, eso es real, pero lo más preocupante es que la Argentina es nuevamente el país del mundo que tiene la mayor distancia en calidad educativa entre el 20% más pobre y el 20% más rico de los alumnos. Las peores escuelas están en la población más pobre, cuando debería ser al revés. La única manera de salir del deterioro actual es darle educación de calidad a aquellos que tienen menos recursos. No puede ser que los principales problemas de infraestructura edilicia y calidad docente se dé en este segmento. Es un tema que debe ser encarado como una prioridad absoluta.

¿Las pruebas PISA son válidas para medir el nivel de aprendizaje?

—Por supuesto que sirven, lo que no quiere decir que debe ser la única referencia. Coinciden además en que estamos muy mal en otro tipo de evaluaciones que se hacen a los alumnos, tanto locales como a nivel regional. Todas las pruebas te indican que estamos en una situación de mucha debilidad. Nos tiene que interpretar a pensar todos juntos, gobierno, escuela, docentes, y padres cómo articulamos una estrategia para salir de esta situación.

"Otro de los temas que deber ser encarado -agrega la especialista en educación- es la formación docente. Debemos apuntar a un proceso de capacitación continua, sobre todo de parte de los gobiernos provinciales. Es cierto que puede haber alguna resistencia, pero la mayoría de los docentes quieren capacitarse y ver cómo despiertan el interés de los chicos, lo cual no es para nada sencillo con la cantidad de estímulos que existen".