El subsecretario de Juventud del Gobierno Nacional, Pedro Robledo, estuvo en el piso de InfobaeTv para contar cómo encontró su área y los planes que tiene. Se diferenció de La Cámpora en su relación con Cristina Kirchner con respecto a la suya con Mauricio Macri. "Si no puedo discutir lo que me dicen mis jefes partidarios, me dedico a vender chirolitas", dijo.

— ¿Cuándo asumiste Pedro la Subsecretaría de Juventud?

— Asumí el 10 de diciembre, fue uno de los primeros papeles que firmó el Presidente, ya voy a cumplir tres meses.

— ¿Cómo encontraste el área?

— Estamos ordenando la casa, nos hubiera gustado empezar mucho más rápido, llevar los planes con mayor velocidad. Nos dejaron un lindo desorden. Me encontré con una oficina pública más que con una oficina del Estado. Pero hay gente muy preparada, muy profesional a los que nadie les preguntó de qué partido venían, y que tal vez no estén en ningún partido, pero tienen ganas de trabajar para que las cosas funcionen. Tanto el proceso administrativo como los planes que llevaba adelante la Subsecretaría anterior muestran claramente un Estado que no funcionaba.

— ¿Qué hace la Subsecretaría?

— Coordina las políticas transversalmente en todo el Gobierno nacional, como programas de turismo social para escuelas con vulnerabilidad, hasta una bienal de arte que estamos trabajando con la Unesco. También tenemos con la ministra Carolina Stanley el plan de Casas del Futuro, para poner en las provincias casas de capacitación en oficio, en robótica, en programación, en danzas, en expresiones culturales. El Estado tiene que lograr generar oportunidades, ser un ordenador social, la distribución de oportunidades, que un chico de un barrio vulnerable que no estudia ni trabaja pueda capacitarse en un oficio, pueda comenzar a tener un laburo, es importantísimo. Viajamos por todo el país para coordinar con las provincias y las intendencias para ver las necesidades concretas y reales de cada lugar para diseñar una política pública basado en lo territorial.

— ¿Cuántos son los jóvenes que no estudian ni trabajan en la Argentina?

— Se estima que casi un millón de jóvenes son "ni ni" y uno de cada dos chicos no termina la secundaria en la Argentina, es una situación bastante complicada, pero también es una cuestión no solo de calidad educativa sino también de mayor integración entre la comunidad educativa y la familia. En los últimos años aumentó el presupuesto educativo pero eso no impactó en mejoras de la calidad de educación. Creo que hoy lo que el ministro Bullrich está trabajando es en que los chicos vuelvan a confiar en la escuela, que inicien las clases, como está pasando en la provincia de Buenos Aires y en muchos distritos, algo que deberíamos celebrarlo todos. Si en los últimos años las clases en Provincia empezaban a mediados de abril y hoy es 29 de febrero están empezando, tenemos que celebrarlo todos, porque no es un logro de Cambiemos, sino de todos los argentinos.

— Vos tuviste un muy buen diálogo con los jóvenes de La Cámpora, ahora que sos vos el funcionario, ¿cómo te llevás con esos sectores que demonizan a Mauricio Macri y a la militancia de Cambiemos?

— Los únicos responsables de los prejuicios somos nosotros, los seres humanos, de un lado y del otro. Pero tenemos la obligación de que esos prejuicios bajen. En los primeros días de trabajo me reuní con el Movimiento Evita, excelente reunión, también con Movimiento Unidad Popular, que depende de Federico Martelli, si no me equivoco. Trabajé con una organización que rescata a pibes adictos del paco, que se llama Casita Néstor Kirchner. A veces me peleaban por las redes sociales, y yo les dije que soy funcionario del Gobierno Nacional, tengo que trabajar con ustedes también. Y lo estamos haciendo. No compartir algunas cosas, no significa ser su enemigo. No puede ser que si uno opina algo distinto a La Cámpora merece recibir cientos de insultos en las redes sociales. O viene alguien y te insulta, ¿por qué?

— ¿Todavía te insultan?

— Claro que sí. Todo el tiempo me encuentro con gente que piensa distinto, incluso en mi familia, y por eso no voy a enojarme. El distinto te hace aumentar la capacidad de escucha y de comprensión. Que alguien que piensa distinto a vos te diga que por algún lado no vas bien, te sirve. Cuando voy a las provincias trato de no hablar, sino de escuchar, me parece importante bajar las barreras del prejuicio.

— Contanos cómo es la juventud del PRO, hay mucha gente que piensa que son pocos, conozco muchos funcionarios muy jóvenes del PRO, pero tal vez la gente no lo sabe.

— Cuando se decía que nosotros no teníamos voluntarios, no teníamos aparatos, se vio nuestro trabajo, el de los jóvenes del PRO, que ponían el despertador a las 6 de la mañana para salir a hablar con la gente, escuchar lo que quería de un gobierno. Somos miles de jóvenes del PRO en todo el país, en lugares donde jamás me lo hubiera imaginado. No podemos negar que somos un partido jovencito, pero voy a Gayman y hay jóvenes PRO, voy a San Pedro, Jujuy, y hay jóvenes PRO.

— ¿Hacen reuniones, congresos?

— Nosotros nos reunimos, nos capacitamos, pero lo que básicamente hacemos es seguir trabajando en la calle, con la gente, escuchando lo que está pasando. El mayor valor de los jóvenes PRO es que no somos fanáticos, porque cuando te volvés fanático perdés la autocrítica, la libertad de presentar ideas revolucionarias, la capacidad de presentar ideas innovadoras. Si uno es un soldado de un jefe político, no lo podés contradecir. Si yo no puedo contradecir a los jefes de mi partido, me dedico a vender chirolitas. Si yo no puedo discutir un paradigma, me dedico a otra cosa. La juventud es el valor de la sana rebeldía, por qué no me voy a parar y decir que hay que modificar esto o lo otro. Es algo que La Cámpora tiene que rever, el fanatismo llevó a perder el contacto con la gente común y corriente, que sufre por la inseguridad, que el bondi le tarda una hora para ir a laburar, que suben los precios, que aumenta el narcotráfico. Si sos un soldado no podés admitir que el consumo de drogas aumentó en la Argentina.

— Mañana se abre el período de sesiones ordinarias en la Argentina. Da la sensación de que hasta ahora fue una transición, y que ahora arranca de verdad el Gobierno. ¿Cómo lo vivís vos como militante y funcionario joven de este Gobierno?

— La verdad se me pone la piel de gallina. Fue mucho esfuerzo y mucha dedicación para llegar hasta acá. El kirchnerismo hizo cosas muy buenas, yo le agradezco el gran apoyo que Cristina le dio al matrimonio igualitario, por ejemplo. Pero creemos que hay mucho más para hacer. En la diversidad se puede enriquecer. Y veo a un Presidente con mucha humildad, que no se cree que se las sabe todas, al que admiro pero no soy soldado, y él lo sabe. Confio en él y sé que se metió en esto porque no quiere ver más pobreza en este país, no puede soportar que el 50% de los argentinos no tenga cloacas o gas, o el 50% de los argentinos haya sufrido un hecho de inseguridad. Soy muy orgulloso de mi país y muy orgulloso de mi Presidente.