Desde el inicio del primer tiempo, Millonarios y Diablos armaron un trámite tan parejo como dinámico. Sin un dueño preciso. Conscientes de la necesidad de obtener un resultado positivo, se dividieron la posesión del balón y buscaron activamente la apertura del marcador, sin éxito alguno. Tampoco sobraron las situaciones de peligro, pero cada uno tuvo su oportunidad de riesgo para justificar el esfuerzo a lo largo de los 45 minutos.


Los de Avellaneda contaron con dos opciones. A los 17', Claudio Aquino capturó un rebote en el punto penal y trató de liquidar con un remate violento, pero el mismo se perdió por encima del travesaño; mientras tanto, cuando se jugaban 28', Marcelo Barovero le ahogó con una volada el grito a Emiliano Rigoni, ejecutante de un venenoso tiro libre. El local respondió a los 21', con un movimiento individual de Lucas Alario, obligando a la estirada del Ruso Rodríguez para evitar el daño para su equipo. Fueron más ataques verticales que juego elaborado.


La tónica se mantuvo en el complemento, aunque el campeón de América creció en su nivel gracias a la entrada de Nacho Fernández, quien aportó una mayor tenencia de balón. Con la posibilidad de hilvanar avances significativos, se sucedieron los avisos se lo que vendría más tarde: a los 7' Gonzalo Martínez desenfundó un disparo que se perdió alto y a los 16' Camilo Mayada falló una inmejorable en el área chica.


Los comandados por Mauricio Pellegrino mandaron al campo a Diego Vera, Martín Benítez y Cristian Rodríguez, pero llegaron a inquietar al arquero rival con más vergüenza deportiva que con ideas futbolísticas. La intervención más destacada fue del Cebolla a los 30', demostrando en un puñado de minutos por qué es diferente: desde lejos sacó un misil rasante que Trapito direccionó milagrosamente al córner.


Si bien parecía que el derby finalizaría sin emociones, un centro de Leonel Vangioni halló desconcentrado a Hernán Pellerano y más listo que ninguno a Lucas Alario. Tras un cabezazo inicial que tapó el Ruso, el punta aprovechó el rebote para enganchar hacia afuera y rematar bien alto para desatar el delirio y establecer las cifras definitivas. La jerarquía del Pipa fue la diferencia para redondear otra noche soñada para él. Ya se jugaban 39' de la parte final y no habría tiempo para más.


River, que venía de un promisorio debut en la Copa Libertadores, se aferró a la segunda victoria en el campeonato y llegó a 7 unidades. No dejó escapar a Rosario Central (lleva 13), superó a su vencido en la tabla y adquirió el envión anímico buscado para recibir a Boca el domingo. A su vez, Independiente es la contracara porque no dio la talla en un juego fundamental y prácticamente quedó al margen de la lucha con 5 puntos.


-Estadio: Antonio Vespucio Liberti (Monumental)
-Árbitro: Néstor Pitana


POSICIONES