Reuters 163
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La periodista Andreina Flores visitó a Lilian Tintori en su casa y tuvo una charla profunda, donde la esposa del líder opositor venezolano Leopoldo López contó cómo son sus días y los de su familia al ver al político en prisión.

"Fueron dos años de mucho sufrimiento, de dolor, de injusticia, de darnos cuenta de que estamos enfrentando a un sistema que fracasó, que no respeta la voluntad popular. Pero al mismo tiempo fueron dos años de aprendizaje, de fortaleza, de unión familiar y de mucho compromiso", resaltó Tintori.

"Es muy duro pero al mismo tiempo es un reto seguir luchando por la libertad de todo un país", destacó.

"Fueron dos años de mucho sufrimiento", contó Tintori

Ante la pregunta sobre si está cansada o "harta", Lilian contestó: "Harta no porque yo digo que voy a descansar el día que salga Leopoldo. Prohibido quejarse hasta el día que salgan Leopoldo y todos los presos políticos. Cada vez que me siento cansada pienso en ellos y me lleno de fuerzas".

También habló de sus hijos, quienes -según comentó- están informados de lo que ocurre: "Mis hijos saben todo lo que está pasando. Les digo la verdad. No entienden por qué Maduro es malo, por qué está preso si todo el mundo lo quiere".

"Mi papá está preso porque Maduro lo metió y no sé más", dijo Manuela, hija del preso político, de tan sólo 6 años.

Mientras tanto, su mamá siguió el relato: "A nosotros nos graban todas las conversaciones. Violan nuestro derecho a la privacidad y sacan audios manipulados para destruirnos moralmente porque saben que nuestra lucha es verdadera".

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Respecto a la intimidad de Lilian con su marido, la esposa del preso político confesó: "Nos graban en video y en audio. Yo he estado en una visita conyugal, en un cuarto especial que te lo dan para visita conyugal, y cuando salgo de ese cuarto las militares ahí en Ramo Verde me dicen 'te acaban de grabar'. Yo no sé si ellos tienen videos o no. Lo que yo sé es que las militares me dicen a mí que nos graban. Para mí eso ya es acoso".

Y agregó: "El día de ayer, día de los enamorados, nos metieron en un cuarto especial lleno de cucarachas, con un colchón sucio. Leopoldo y yo, en ese lugar, hablamos con mímicas. No nos atrevemos a hablar porque sentimos que nos están grabando. Y durante toda la visita conyugal, el militar estaba parado en la puerta afuera silbando".