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El grupo terrorista Hezbollah, patrocinado por Irán, consolida cada vez más su poderío en el Líbano y en Medio Oriente. Por este motivo, Ashraf Rifi, ministro de Justicia libanés, renunció el pasado domingo y justificó su decisión con el dominio que tiene la organización extremista del Gobierno y cómo esto perjudicó en los últimos tiempos las relaciones de Beirut con los países árabes.

Rifi, un viejo crítico de Hezbollah, dejó su cargo dos días después de que Arabia Saudita detuviera acuerdos por cuatro mil millones de dólares destinados a equipar y apoyar a las fuerzas de seguridad del Líbano.

La decisión del reino saudita se produjo luego de que Beirut no lo apoyara en su disputa con la otra potencia occidental: Irán, el principal patrocinador del grupo terrorista, según consigna Times of Israel.

Líbano tiene una división sectaria que refleja la fuerte disputa entre Arabia Saudita e Irán.

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Riad canceló ese acuerdo con Beirut después de que el ministro de Exterior libanés, Gibran Bassil, se negara a apoyar las resoluciones de Arabia Saudita contra Irán durante dos reuniones entre los ministros de Exterior árabes y musulmanes.

"Él (Bassil) se atrevió a ofender al Reino de Arabia Saudita a petición de Hezbollah", señaló Rifi en un comunicado, en el que informa su renuncia. "Las prácticas del pequeño Estado de Hezbollah y sus aliados no son aceptables y mantenerse en el Gobierno significa la aprobación de ello".

"Hay un partido armado que está dominando las decisiones del Gobierno", reveló el ahora ex ministro de Seguridad libanés. "Hago un llamado al Gobierno a que al menos se disculpe con el reino (saudita), su liderazgo y la gente".