163
163

En 2013, Ashraf Fayadh discutió con un hombre en una cafetería de la ciudad saudita de Abha sobre el contenido de su poesía. Un intercambio natural en la mayor parte del mundo, pero no en Arabia Saudita.


El hombre en cuestión denunció al poeta palestino ante la policía religiosa, la fuerza que controla el respeto a las normas de la sharia. Dijo que Ashraf Fayadh insultaba con su prosa a Alá y al profeta Mahoma y, sobre todo, cuestionaba el férreo control que el reino ultraconservador aplicaba sobre la población de la península.


Ashraf Fayadh fue rápidamente detenido. Su suerte quedó sellada cuando los policías revisaron su teléfono celular. El poeta archivaba fotos junto a varias mujeres durante un evento en una galería de arte. Las imágenes fueron la base para la acusación de tener relaciones inapropiadas con miembros del sexo opuesto. Ese delito sumado al de apostasía le valieron la pena capital.


La condena a muerte contra Fayadh mereció el repudio internacional, desde la Organización de Naciones Unidas (ONU) hasta Human Rights Watch y la asociación de escritores PEN Internacional.




Condonación

Tras lo reclamos internacionales, Arabia Saudita decidió que era mejor mantener las buenas relaciones que unen al reino con Occidente. Por eso, ha decidido finalmente conmutar la pena de muerte de Ashraf Fayadh, y reemplazarla por 8 años de prisión y 800 latigazos, repartidos en sesiones de 50 azotes.

Un tribunal de Abha ordenó, además, al poeta que se arrepienta y renuncie a su poesía en una declaración oficial, informó su abogado a través de un comunicado.

LEA MÁS:

Pese a celebrar la revocación de la pena de muerte, Lahim insistió en que su cliente, de 35 años, era inocente de los cargos que pesaban sobre él y que apelarían la última sentencia. Además, informó que había hecho un pedido a la corte para que liberara a su cliente bajo fianza y que aún se encontraba a la espera de la respuesta.

El número de ejecuciones en Arabia Saudita se ha elevado considerablemente (Foto: Archivo) Daily Star 163
El número de ejecuciones en Arabia Saudita se ha elevado considerablemente (Foto: Archivo) Daily Star 163

Fayadh es palestino, pero nació en Arabia Saudita. Con los años se ha ganado un lugar en la naciente escena de arte local. Fue detenido por primera vez por la policía en agosto de 2013, liberado un día después y arrestado nuevamente el 1 de enero de 2014. Cinco meses más tarde, la corte de Abha lo condenó por apostasía y lo sentenció a cuatro años de prisión y 800 latigazos.

 163
163

Más tarde, una corte de apelaciones rechazó el pedido de Fayadh y regresó su caso a la Corte General, donde un nuevo panel de jueces lo sentenció a muerte en noviembre pasado.

Grupos internacionales de derechos humanos condenaron la decisión de la corte por considerarla arbitraria.

"Nadie debería ser arrestado por expresar de manera pacífica sus opiniones, mucho menos sufrir castigos físicos y prisión", dijo Adam Coogle, un investigador del Medio Oriente especializado en Derechos Humanos, citado por el Wall Street Journal. "La Justicia saudita debe intervenir urgentemente y revertir esta injusta condena".

Además, cientos de autores, artistas y actores, incluido el director del museo Tate Modern, Chris Dercon, la poetisa británica Carol Ann Duffy y la actriz Helen Mirren han hecho un llamamiento para lograr su liberación.

La ONU también intervino por su liberación, en diciembre pasado. El relator especial del organismo sobre ejecuciones extrajudiciales o arbitrarias, Christof Heyns,

afirmó que el poeta fue condenado por ejercer su derecho a la libertad de expresión, y recalcó que una decisión así es "deplorable".

Según Amnistía Internacional, Arabia Saudita es, desde hace tiempo, "uno de los verdugos más activos del mundo". Entre enero y noviembre de 2015, la Justicia del país sunita ejecutó al menos a 151 personas, la cifra de ejecuciones más alta registrada en este país desde 1995.