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Estados Unidos elegirá sus candidatos presidenciales entre el 1 de febrero y el 14 de junio, a través de elecciones en 59 estados y territorios. En 37 de ellos, los partidos Demócrata y Republicano hacen primarias en sentido estricto: comicios donde los electores emiten su voto en una urna y se van a sus casas. Es el caso de estados como Massachusetts, Texas, Florida, Nueva York y California.

En otras 16 entidades territoriales ninguna de las fuerzas hace primarias, sino los famosos caucus. Iowa, Nevada, Alaska, Colorado, Kansas y Washington son algunos ejemplos. En las seis restantes los partidos difieren en el método de votación. Por caso, en Idaho y Nebraska, los demócratas votan en caucus, mientras que los republicanos lo hacen en primarias. En Washington DC y en Kentucky es al revés.

"En Estados Unidos no hay un sistema nacional de elecciones, sino que cada estado fija sus propias reglas. Y éstas pueden diferir según el partido. Es algo que está en la Constitución", explicó John Michael Carey, profesor de gobierno en el Dartmouth College de New Hampshire, consultado por Infobae.

"El caucus es un proceso mucho más intensivo, que puede durar varias horas"

¿Cómo funciona un caucus? Por esa variación reglamentaria no hay un solo modelo y se podría decir que no hay dos iguales. Sin embargo, se puede tomar como referencia el de Iowa, que es uno de los más importantes, aunque sea por motivos puramente simbólicos.

"La votación en los caucus es muy distinta a la de una primaria cualquiera. Es un proceso mucho más intensivo, que puede durar varias horas, porque hay mucho debate", dijo Carey.

Son asambleas que se distribuyen entre los distintos precintos o distritos electorales en los que se subdivide el estado. Suelen empezar a las siete de la tarde. Cada candidato tiene un vocero que dice por qué lo tienen que elegir y debate con sus rivales. Una vez que se agotó la discusión, llega la hora de votar.

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"Los republicanos escriben el nombre de su candidato en un papel y lo ponen en una urna. Después hacen el recuento. Entre los demócratas es distinto. Los simpatizantes de cada postulante se agrupan por separado al entrar al recinto, que tiene que ser un lugar amplio, como el gimnasio de una escuela. Después de los debates se hace un conteo. Si algún contendiente no llega al 15% de los presentes, quienes lo apoyaron pueden pasarse al bando de los que pasaron el umbral o volverse a casa. Entonces empieza una rosca en la que los otros tratan de convencerlos. Luego se hace el conteo final", dijo Mark P. Jones, profesor de ciencia política en la Universidad Rice, de Texas, en diálogo con Infobae.

Una cosa muy importante a tener en cuenta es que el sistema electoral estadounidense es sumamente indirecto. Los ciudadanos no eligen a los candidatos de sus partidos, sino a delegados que representan a esos postulantes, y que se reunirán en julio en una convención partidaria para formalizar las nominaciones. Pero en los territorios en los que hay caucus el proceso es todavía más indirecto.

"Los simpatizantes de cada postulante se agrupan por separado al entrar al recinto"

"Es un sistema muy complejo: los electores votan delegados para una convención del condado, que a su vez eligen otros delegados para la convención estatal, que es la que termina nombrando a los delegados nacionales. Por eso, lo que sale en los medios a la noche después de los caucus es el porcentaje de votos individuales, no la cantidad de delegados. La relación es más o menos proporcional, aunque no es tan exacta", dijo Jones.

Como Iowa tiene muy poca población, en todo el estado se eligen sólo 44 de los 4.051 delegados demócratas, y 30 de los 2.346 republicanos. Por eso lo relevante es quién suma más votos individuales, por el impacto que tiene eso en los medios de comunicación. Es algo que le da un envió a los ganadores para las elecciones de los días siguientes, y puede ser un obstáculo para los que pierden.



Críticas y defensas

"El problema que tienen —dijo Carey— es que la tasa de participación es mucho más baja que en las primarias, donde ya es de por sí baja. Normalmente, los ciudadanos que no participan son los más jóvenes, los menos educados y los de menos historia política".

Es lógico. En un mundo en el que las personas se acostumbran a hacer todo rápido, de la forma más expeditiva posible, el caucus es un mecanismo de votación contracultural. El sólo hecho de tener que asistir a un debate aleja a muchos votantes.

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Por eso, y por lo complejo que es todo el proceso, muchos especialistas y políticos han propuesto sistemas alternativos. Sin embargo, otros los defienden.

"A algunos estados les gusta el caucus porque otorga más poder a los activistas del partido. Como demanda tiempo y esfuerzo participar, son los militantes los que van y terminan teniendo mayor impacto. En cambio, cuando hay primarias el voto decisivo es del elector común", explicó Jones.

Además les da mucho poder a las estructuras partidarias, porque a diferencia de las elecciones primarias, que se rigen bajo las reglas del Estado, los caucus son enteramente organizados por los partidos, sin intervención estatal. "Pueden decidir cuándo y cómo hacerlos. Si el Estado establece que las primarias se deben realizar en una fecha determinada el partido no puede cambiarla, a menos que resuelva hacer un caucus en el que sólo pueden participar sus afiliados. En ese caso, las autoridades estatales no pueden oponerse", concluyó.