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Escena de ducha. Mientras una persona se baña, advierte que su mente se "iluminó" y logró la manera de resolver un problema que le aquejaba hacía días.

La descripción, que bien podría ser un tramo de un libro de ciencia ficción, es más real de lo que muchos creen. Es que el momento del baño es, en gran medida, cuando surgen las ideas más innovadoras o los planteos más creativos.

Pero, ¿por qué ocurre esto?

Eso mismo se preguntaron dos neurocientíficos cognitivos, John Kounios y Mark Beeman, quienes plasmaron sus conclusiones en el libro The Eureka Factor.

Ocurre que ellos notaron que la mayoría de las personas referían que mientras se duchaban eran capaces de pensar las mejores ideas, ya sea para resolver conflictos, encarar temas de una manera diferente, o simplemente dar vida a pensamientos innovadores.

Pues bien, todo esto no es casualidad. Al menos, eso afirmó el psicólogo Kounios, para quien "el agua caliente de la ducha embota los sentidos externos y dirige la atención hacia pensamientos internos. Y este estado de conciencia promueve el pensamiento creativo".

Así el experto descubrió cómo el cerebro tiene estas experiencias "eureka", y se dispuso a explicar tanto los principios subyacentes de la visión creativa como las estrategias prácticas para su mejora.

"El agua caliente dificulta que tu cuerpo distinga la frontera entre el interior y el exterior, el sentido del tacto se desvanece. Los inputs visuales se convierten en algo borroso e invariable", refirió en el libro, al tiempo que calificó a la ducha como "la mejor alternativa para desconectarse de todo y para focalizar la atención en los pensamientos internos".

Y el hecho de que el guionista Aaron Sorkin, creador de The Newsroom, La Red Social y Steve Jobs, dijera que vence el miedo a la hoja en blanco hasta con seis duchas al día justifica en parte la teoría de los dos psicólogos.