163
163

Un juzgado español investiga la retención ilegal de varias monjas de clausura, de origen indio, en un convento de Galicia (noroeste). La denuncia se remonta al pasado 7 de enero, cuando una ex religiosa relató en dependencias policiales de Madrid que varias de sus compañeras del Convento de las Mercedarias -ubicado en el centro histórico de Santiago de Compostela- querían abandonar el convento y, hasta el momento, no lo habían conseguido.

Tras esta denuncia, un juzgado autorizó que una comitiva judicial acudiera para comprobar que todas las mujeres que residían en él lo hacían por voluntad propia, y tras hablar con ellas, tres de las monjas del convento decidieron abandonarlo.

Un juzgado de Galicia investiga ahora la supuesta detención ilegal de estas monjas, que según han declarado sufrían amenazas y coacciones.

Según El Diario de España, las mujeres eran amenazadas por la madre superiora con que serían deportadas en cuanto abandonaran el convento. La directora les aseguraba que su situación en España era irregular -una mentira, ya que las mujeres hace años que habían conseguido el permiso de residencia- y que, al regresar a su país, solo sentirían el oprobio de unas familias avergonzadas.

Las mujeres eran amenazadas por la madre superiora con que serían deportadas en cuanto abandonaran el convento

En el acta de su declaración se puede leer que una de ellas (no trascendieron los nombres), cuando llevaba 13 años en el convento, no aguantó más e hizo verbal su deseo de dejar los votos eclesiásticos, pero la madre superiora, llamada María Luisa, le manifestó que "ella nunca se marcharía de allí mientras siguiese viva, y que si intentaba dejar los votos la meterían en un avión y anularían sus tarjetas para que no pudiera quedarse en España".

LEA MÁS:


El periódico detalla que, si aun bajo amenaza, intentaban fugarse, deberían arrebatar uno de los dos juegos de llaves que abrían la única puerta de salida al mundo y que custodiaban dos superioras.

En el acta policial también consta que otras de las monjas, de 34 años, llegó con tan solo 16 años y lleva casi 18 de su llegada al convento de clausura. Cuando ingresó "estaba contenta", las madres la trataban bien, pero hace "meses" que le dijo a la madre superiora que se quería ir a vivir con unas primas que tiene en España. Imposible. Solo saldría del convento cuando llegara una supuesta "dispensa papal". Y que en ese caso, su único destino sería un avión de vuelta a India.

La historia de la tercera de las religiosas es similar. Tiene 35 años y acababa de cumplir 16 en el retiro obligado. Solo ha podido visitar a su familia en dos ocasiones. Hace un año decidió que quería irse, pero hasta diciembre no se lo dijo a la madre superiora. Temía ser deportada.

Una de las monjas hace un año que decidió que quería irse, pero hasta diciembre no se lo dijo a la madre superiora. Temía ser deportada.

El Arzobispado de Santiago negó en un comunicado de prensa la versión de las monjas, aunque admitió que este verano dos religiosas pidieron la exclaustración y ésta comenzó a tramitarse.

Ambas, originarias de la India, habían iniciaron un proceso llamado de "discernimiento", por el que se plantean la posibilidad de dejar la comunidad, y así lo solicitaron formalmente después de las últimas Navidades, concretamente el 14 de enero.

La solicitud se dirigió a la superiora del convento que dio curso a esta cuestión y "en ningún caso" las monjas pidieron "abandonar" el cenobio antes de que se llevaran a cabo todos los trámites correspondientes, según la nota.

Las diligencias no iban a demorarse más de un mes desde la remisión de la documentación a la congregación correspondiente de la Santa Sede, según el Arzobispado, razón por la cual se muestra "sorprendido" por la denuncia de la religiosa y "el revuelo informativo" generado.

El Arzobispado de Santiago negó en un comunicado de prensa la versión de las monjas, aunque admitió que este verano dos religiosas pidieron la exclaustración

Según el Arzobispado de Santiago, las religiosas de esta orden que proceden de fuera de España viajan cada siete años a sus países de origen para pasar dos meses, periodo tras el cual regresan a la comunidad "voluntaria y libremente".

Las religiosas que abandonaron el convento estuvieron hace un año y medio en sus países de origen y entonces "regresaron libre y voluntariamente", según la versión del arzobispado, que destacó que forman parte de la comunidad mercedaria desde hace tiempo, entre 15 y 17 años.