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En esta temporada, una mayor cantidad de turistas locales prefirieron vacacionar en las playas de Brasil y Uruguay antes que en la costa argentina. Así se desprende de los primeros números de empresas y operadores turísticos sobre las ventas concretadas en pasajes y alquileres. La caída del turismo hacia los destinos argentinos es una señal de alarma para la actividad económica y los comerciantes, que esperan que haya un repunte tras el cambio de Gobierno.

La conclusión es unánime: el atractivo de las playas argentinas decayó con respecto a los balnearios de los países vecinos. Si bien es una tendencia que vino aflorando en los últimos años, lo que inclinó aún más la balanza en esta temporada fue la liberación del cepo cambiario y el descalabro de los precios locales, que se profundizó a raíz de la inflación y la devaluación de diciembre.

En el caso de Uruguay, un balance preliminar de la temporada veraniega arrojó que la llegada de visitantes argentinos superó las expectativas. El subsecretario de Turismo uruguayo, Benjamín Liberoff, señaló que hay un crecimiento de los visitantes argentinos del orden de 10 a 12 por ciento, lo que les permitió capear una merma de los turistas brasileños de 3 por ciento.

Francisco Bistiancic, un operador inmobiliario del exclusivo balneario de Punta del Este y Maldonado destacó el "movimiento a último momento" que se registró de turistas argentinos y que dio un empuje importante para completar la oferta de alquileres en esa región. "Es un dato relevante porque la expectativa previa que teníamos era menor", admitió al diario El Observador, de Uruguay.

En su lectura, el matutino charrúa subrayó que el mayor afluente de turistas se observa en que hay un "ánimo diferente" de los argentinos, a quienes años atrás se les vio imposibilitado adquirir libremente dólares y realizar compras en el exterior.

Por otro lado, el "efecto Brasil" volvió a sacudir el turismo interno este año. El cuadro fue descripto semanas atrás por el propio ministro de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, quien subrayó que había más de 2 millones de argentinos que habían contratado paquetes turísticos para vacacionar en ese país. La mitad de ese flujo se dirige a Florianópolis, uno de los destinos preferidos por la idiosincracia criolla. Los operadores brasileños contabilizaron que llegan 9 aviones con argentinos y esperan que esta temporada se convierta en la mejor de la última década.

Para la primera semana de enero, desde Despegar.com informaron al diario Perfil que el 80% de las compras totales que se hicieron para el primer mes del año se concentraron en productos internacionales –con Brasil a la cabeza del ranking, con siete destinos en el top ten del exterior–, mientras que fue 20% para productos domésticos. A su vez, explican que la demanda de ventas a estos últimos destinos se mantuvo estable respecto de enero de 2015; mientras que las ventas al exterior crecieron 55 por ciento.

La opción por Brasil no solo se vio impulsada por sus bellísimas playas, sino que la devaluación del 40% que sufrió el real frente al dólar provocó que fuera más accesible para los bolsillos argentinos. Todavía, la depreciación del peso argentino de diciembre no tuvo un impacto considerable en los hábitos de los sectores medios y medios-altos, los principales segmentos que prefieren este tipo de destinos.

La contracara de este flujo con la mirada hacia el exterior tiene su correlato en la costa argentina. El dato más significativo se observa en la ocupación hotelera y en los alquileres. El presidente del Colegio de Martilleros de Mar del Plata, Miguel Ángel Donzini, confirmó que en realidad "en la ciudad hay un 50 por ciento de ocupación, lo que representa un 20 por ciento menos que en la misma franja del año pasado".

Los sondeos que van de boca en boca entre los habituales veraneantes de La Feliz, indican que esos números son un poco más generosos que lo que se ve día a día y que por lo visto en los primeros diez días de la quincena, la merma es casi del 30 por ciento.

"Los turistas son muy fluctuantes, se está dando el caso de que la gran mayoría viene por cinco o siete días", señaló Donzini. A diferencia de otros veranos, en el paisaje cotidiano ya no hay embotellamientos y hay una mayor probabilidad de ir a cenar sin hacer cola en los restaurantes de la ciudad.

"Es un año particular por las elecciones y Brasil, que era un destino caro, se volvió barato. Hay que reinventarse. Hoy la competitividad pasa por el precio", afirmó el presidente de Turismo de Mar del Plata, Emiliano Giri, a Radio 10. Además, el funcionario señaló que la tendencia es tomarse "micro vacaciones". "Hay que adaptarse. La Mar del Plata de los 30 días no va a volver. Argentina está más conectada y hay más destinos turísticos, por eso la gente decide segmentar sus vacaciones".

En Pinamar, el panorama es crítico, ya que registra un 40% de ocupación respecto del mismo periodo del año pasado. Como dato, hay alquileres que superaron los paquetes para ir a Brasil, lo que espantó a los turistas.

De 700 hoteles en el balneario, "solo 40 entienden que los precios hay que bajarlos". "Uno va a comer afuera hoy a Pinamar y parece que está cenando en el Hotel Faena. ¿La porción de rabas $150? ¿Las traen de afuera o de Mar del Plata? Esta temporada va a demostrarles a los hoteleros que los precios son disparatados y que hay que repensar la misma para el próximo año", advirtió a Infobae el secretario de Turismo de Pinamar, Alejandro Bienaime.