Daniel Cerezo empezó su camino en la fundación "Crear vale la pena" dando sus primeros pasos como alumno en un taller de música. Al poco tiempo, se convirtió en profesor de esa misma fundación y años después llegó a ser Gerente de Felicidad y Cultura en Las Páez y miembro de la Fundación Responsabilizarte.

Hoy, Daniel se dedica a desarrollar su propio proyecto: Creer Hacer. Pero su historia no fue siempre tan sencilla y fluida como se ve en los papeles.

Daniel vivió su juventud en una villa de emergencia, en un contexto que él define como de pobreza, pero de pobreza entre comillas. Tuvo la suerte de tener una profesora de piano que le enseñara a tocar música y le mostrara todo el potencial que tenía. A partir de ese momento, comenzó a trabajar a través del arte con la idea de transformación social, llevándola a otros barrios y personas.

Cuenta que a los 14 años se dio cuenta de algo maravilloso, y es que la pobreza no tiene que ver con el hambre y el frío que se vive a la noche, sino que tiene ver con lo que uno proyecta de sí mismo: "la peor pobreza no tiene que ver con lo económico; tiene que ver con lo humano". Para él fue darse cuenta que, "tenía algo para compartir, que tenía una riqueza que nadie me la podía robar. No tenía que hacer absolutamente nada, lo único que tenía que hacer, era transmitir a mi vecino lo que me habían enseñado".

Daniel hace especial hincapié en que para él no se trata de inclusión, sino de transformación. "Yo antes estaba en esta sociedad también", dice y agrega que el sueña con una transformación del paradigma social y resalta, "a mi no me incluyan en nada, yo quiero ser parte". Hoy en día, Daniel trabaja en diferentes ámbitos sociales y con diferentes personas, buscando la felicidad a través del amor a lo que hacen.