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La promesa de la anulación del dolor extremo es siempre peligrosa. Puede aparecer en una primera instancia como una solución, pero de no saber llevarlo con criterio, se puede volver una necesidad. Y ahí radica el peligro. Las drogas opiáceas son de las más amenazantes de la actualidad en el mundo. El camino a la adicción es muy accesible y la probabilidad de sufrir una sobredosis de un día para otro es muy amplia.

Llámese heroína, morfina, vicodín, fentanyl o meperidina, el consumo de las drogas surgidas del opio creció de manera abrupta, tanto mediante las drogas legales (bajo receta), como las ilegales.

Uno de los últimos informes de la ONU reveló que en el mundo existen unos 32,4 millones de personas (un 0,7 de la población adulta total) que son consumidores de opioides farmacéuticos u opiáceos, como la heroína.

En 2014, la producción potencial mundial de opio alcanzó las 7.554 toneladas, el segundo nivel más alto desde la década de 1930. Esto se debe al crecimiento continuo y a grandes pasos de Afganistán, el país con el mayor cultivo del planeta. Por su lado, las incautaciones mundiales de heroína subieron en los últimos 5 años un 8%.


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La Ficha Técnica

Clase de droga: Opiáceos analgésicos

Nombres: Opio, heroína, morfina, codeína, hidromorfona, oxicodona, meperidina, difenoxilate, hidrocodona, fentanyl, propoxifeno.

Nombres comunes: caballo, sueños, gong, juguetes, Big H, Speedball (mezcla de heroína y cocaína), White Lady, Oxys.

Efectos: Los consumidores de opiáceos experimentan una mezcla de placer y se sumergen en una fase de sueño agradable en la que existe una muy baja (ínfima) sensibilidad al dolor. Las náuseas y vómitos pueden acompañar a los síntomas, mientras que los efectos son diferentes si la droga se fuma, se inyecta o se ingiere.

Sobredosis: Una sobredosis de opiáceos conlleva un alto riesgo de muerte. Este período no ocurre necesariamente debido a su prolongado uso, sino que puede aparecer en el primer consumo. La mayoría de las sobredosis ocurren en el consumo mediante inyecciones.




Qué son los opiáceos

Muchos historiadores afirman que el consumo de drogas opiáceas se inició en eras prehistóricas, mediante la ingesta de té de opio. A lo largo de los siglos, varios poetas hicieron alarde y asumieron su condición de consumidores habituales de las drogas opiáceas.

Si bien en un principio sus características adictivas empezaron a concebirse en soldados de la guerra civil estadounidense, la bisagra de su consumo se produjo en 1898, cuando científicos de la compañía Bayer descubrieron que sumándole un químico aditivo a la morfina se lograba que la droga pudiera disolverse con facilidad en la grasa del cuerpo. Esto permitiría que los efectos llegaran al cerebro mucho más rápido que antes. Es decir: el dolor y la sensación de bienestar llegarán mucho más rápido.

El consumo de los opiáceos y su nivel de adicción llegó, de esta manera, a niveles insospechados. Hoy en día, las drogas opiáceas son las que registran una mayor cantidad de adictos, después del alcohol. La mayoría de estos adictos, el 90%, son consumidores de pastillas para calmar el dolor. Así y todo, el consumo de la heroína crece y crece con el pasar de los años.

Posiblemente, el primer opiáceo conocido mundialmente fue la morfina, utilizada como anuladora del dolor, se puede conseguir tanto de manera inyectable como en píldora.

Las muertes por sobredosis de metadona se incrementaron un 800% en cinco años

La otra droga opíácea por excelencia es la heroína, una alteración química de la morfina que se convirtió en una de las drogas más agresivas y peligrosas de la humanidad. Al no estar regulada, su producción estuvo compuesta por innumerables cantidades de químicos. Por ende, se ha llegado a comercializar heroína con sólo un 5% de pureza.

Sin embargo, las drogas opiáceas más consumidas, y con diferencia, son los calmantes de dolor extremo. Según estadísticas de la DEA en el último año, hay diez veces más personas adictas a opiáceos con prescripción que a la heroína. De hecho, por año mueren más personas por este tipo de drogas que por la heroína. Uno de los ejemplos es la metadona, cuyas muertes por sobredosis se incrementaron un 800% en los últimos cinco años.

Las drogas opiáceas tienen una diferencia respecto al efecto que genera en el cuerpo: las de alta eficacia son la morfina, la hidromorfona, meperidina y fentanyl. Las de media eficacia son: la hidrocodona y la oxicodona, mientras que las de baja eficacia son la codeína y el propoxifeno.