En el último año de gobierno kirchnerista el déficit subió a $352.000 millones

En los primeros 11 meses de 2015 Economía mantuvo una politica laxa de gasto público y creciente déficit fiscal Adrián Escandar 162
En los primeros 11 meses de 2015 Economía mantuvo una politica laxa de gasto público y creciente déficit fiscal Adrián Escandar 162

A una semana de terminar 2015 aún no se conoce cómo cerrarán las cuentas del sector público nacional no financiero, porque las nuevas autoridades aún no lograron hacer un inventario de la herencia recibida.

Sólo se cuenta, a través de la Dirección de Análisis Fiscal de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública, de los datos devengados, esto es comprometidos y no necesariamente pagados, al cierre de noviembre, los cuales dieron cuenta de ingresos totales por $1,23 billones; $27.000 millones más que lo presupuestado originalmente; y gastos totales por $1,45 billones, con un desborde de $200.000 millones en comparación con el monto autorizado por el Congreso nacional a fines de 2014.

El aumento del gasto respecto del Presupuesto superó en más del 7 veces a la suba de los ingresos

De ahí surge un déficit agregado de $222.400 millones, el cual superó en más de $170.000 millones la proyección inicial que hiciera el ex ministro de Economía y actual diputado nacional por el Frente para la Victoria, Axel Kicillof.

Sin embargo, el desequilibrio real subió a más de $352.000 millones, si se toma en cuenta que en el período once meses la Secretaría de Hacienda recibió transferencias de ganancias meramente contables de la Anses y del Banco Central, y de otros organismos con el PAMI y Fideicomisos por casi $159.000 millones.

Semejante deterioro de las finanzas públicas, equivalente a poco más de 7% del PBI exigió un exceso de emisión de dinero por parte del Banco Central, que derivó en todo el período en una aceleración de las tensiones cambiarias y estancamiento de la actividad económica.

Expectativas por el nuevo Presupuesto

Ahora el escenario promete cambiar, tras el fin del cepo cambiario y la adopción de primeras medidas de política destinadas a reimpulsar el comercio exterior y la inversión productiva.

Pero, faltan dos señales claras: la presentación de las nuevas pautas presupuestarias para 2016, tanto en lo que respecte a las metas de crecimiento e inflación, como de aumento de los recursos tributarios y de los gastos totales, junto con el plan financiero y monetario, consistente con una política que lleve a la reducción de la tasa de inflación.

infoasapapn1115
La ASAP analizó los desvíos del gasto público respecto de 2015