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La intervención tuvo lugar el pasado 15 de octubre en el Hospital Regional de Málaga y se prolongó por doce horas, en las que los profesionales tuvieron ocasión de elaborar un mapa de la corteza cerebral del lenguaje musical, informaron hoy fuentes sanitarias. El paciente, Carlos Aguilera, ayudó al equipo médico a identificar las áreas cerebrales relacionadas con el lenguaje contando números, leyendo frases e interpretando fragmentos de algunas piezas musicales con su saxo.

Para ello, tan solo se le administró sedación y analgésicos durante la intervención, con el fin de que estuviera despierto y se pudiera realizar la estimulación eléctrica del córtex, el manto de tejido nervioso que cubre la superficie del cerebro.

"Hace dos meses que estaba tirado en una camilla y ahora puedo decir que la vida me espera como si hubiera vuelto a nacer", aseguró Aguilera en una rueda de prensa realizada el 16 de diciembre, en la que tocó tres melodías con el saxofón, su instrumento de trabajo en una orquesta y que empezó a tocar a los 9 años.

Pese a la complejidad de la intervención, el joven afirmó que durante esta se sentía "como si estuviera tirado en la playa", por lo que no se imaginaba nada de lo que después vio en el video de la operación. Para Carlos Aguilera, poder continuar tocando era muy importante, pues trabaja desde hace siete años en una orquesta de baile y también es becario en la banda de música de Málaga, aunque aún no se ha reincorporado.

"La música es lo que me lleva acompañando más de media vida, por lo que cuando los médicos me dijeron que se podía hacer eso, no lo pensé dos veces", reconoció el joven, que asemejaba sus primeros síntomas de la enfermedad a un mareo.

En los músicos profesionales, el hemisferio cerebral izquierdo tiene una mayor implicación en la comprensión y ejecución del lenguaje musical, zona donde también se localiza el área motora, sensitiva y del lenguaje y donde también estaba la masa tumoral. El neurocirujano Guillermo Ibáñez, que participó en la operación junto con otros quince profesionales sanitarios, explicó que "hay áreas, como la del lenguaje, que no se pueden monitorear de otra manera que si no está despierto".

De esta manera, para identificar la parte motora del lenguaje, el paciente fue contando números y, en el momento que se le estimulaba esa zona con unos electrodos, se bloqueaba. Posteriormente, Aguilera leyó frases y describió algunas láminas, para que el equipo médico identificara las áreas que sirven para entender el lenguaje, y después interpretó fragmentos de algunas piezas musicales mientras le estimulaban constantemente la zona del córtex auditivo primario.

El equipo médico localizaba así las áreas afectadas en el lenguaje musical cuando el paciente perdía la referencia auditiva y no podía seguir tocando. "En la fase final de la cirugía, fue muy importante que tocara porque ya estábamos muy pegados a la parte del cerebro de la corteza auditiva", señaló el neurocirujano.

Es la primera operación de este tipo realizada en Europa, aunque el pasado junio ya hubo un caso similar en California (Estados Unidos), según los profesionales responsables de la operación.