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Hace poco tiempo los neurólogos descubrieron una reacción nerviosa hipersensible que podría ser la causa de la migraña. El nuevo enfoque permitió la creación de un fármaco que promete lo que se creyó increíble por siglos: prevenir los ataques. Se estima que en 2016 la Food and Drug Administration (FDA, la Administración Nacional de Alimentos y Fármacos de los Estados Unidos) autorizará el uso de este anticuerpo monoclonal que interfiere con la liberación de un neuropéptido que provoca esa reacción de hipersensibilidad. La terapia, que por ahora tiene nombres experimentales, se ha estudiado con buenas tasas de éxito en 1.300 pacientes.

La terapia, que por ahora tiene nombres experimentales, se ha estudiado con buenas tasas de éxito en 1.300 pacientes.

Hasta el momento se había creído que este mal que afecta a 730 millones de personas en el mundo se relacionaba con la dilatación de los vasos sanguíneos en el cerebro. Por eso la primera generación de drogas contra este mal, los triptanes, de la década de 1990, se basó en esa idea. Estudios posteriores revelaron que la contracción de los vasos sanguíneos no cambiaba nada; no obstante, en algunos pacientes los triptanes interrumpían las señales de dolor en el cerebro por razones que se desconocen.

Se sumaron así a la miríada de tratamientos que a lo largo de la historia la humanidad ha usado contra la migraña: quinina, hierbas chinas, yoga, distintas familias de analgésicos. En la década de 1970 los enfermos cardíacos que también padecían de migraña notaron que los betabloqueadores (fármacos para bajar los latidos acelerados del corazón) les calmaban los ataques; también se supo que medicamentos para la depresión y la epilepsia servían para detener la migraña. Entre las drogas prestadas que este mal ha acumulado se cuenta hasta el botox. Pero ninguna logró ser un remedio eficaz en un porcentaje lo suficientemente alto de pacientes.

Estas nuevas drogas que calman a las células hiperactivas nerviosas que parecen causar la migraña son las primeras drogas diseñadas específicamente para esta condición. Las medicinas específicas que existen al día de hoy funcionan en una parte de los pacientes para detener los ataques una vez que comienzan, pero la revolución del nuevo fármaco radica en que impediría directamente la aparición de los síntomas.

"Esto cambia completamente el paradigma actual del tratamiento de la migraña", dijo el neurólogo David Dodick, profesor y director del departamento de Neurología de la Clínica Mayo, y además de titular de la Fundación Estadounidense para el Dolor de Cabeza, uno de los investigadores del anticuerpo monoclonal.

Este mal que afecta a 730 millones de personas en el mundo

Qué causa la migraña: la clave para el tratamiento

La migraña es un dolor localizado en cabeza de tal intensidad que impide que quien lo sufre pueda hacer otra cosa. A veces dura horas, pero puede llegar a extenderse por tres días y requerir que el paciente se encierre en una habitación silenciosa y oscura porque los ruidos y la luz empeoran los síntomas.

La mayor parte de las personas que padecen migraña se ven afectadas menos de 14 días al mes; se considera un cuadro crónico —y afecta al 8% de los pacientes— si se acumulan más de 15 días de dolor de cabeza por mes. Además del dolor en sí, suele conllevar otros síntomas: fatiga, cambios de humor, náuseas y lo que se conoce como aura (destellos luminosos en el centro del campo de visión).

Dados esos efectos discapacitantes, hace tres décadas el neurólogo Peter Goadsby, que actualmente se desempeña en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Francisco, también parte del King's College de Londres y ex director de la Asociación Británica para el Estudio del Dolor de Cabeza, comenzó a preguntarse por el camino de la prevención.

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Goadsby estudió el trigémino, porque es el nervio central que actúa como camino para el dolor en el cerebro. Pensó que podía existir un factor hereditario, ya que el 80% de los pacientes con migraña tienen antecedentes familiares. Dodick realizó esa misma investigación.

Los científicos hallaron que la sangre de quienes sufren migrañas tiene una concentración alta del péptido ligado al gen de la calcitonina (CGRP por sus siglas en inglés), un neurotransmisor que se libera en una célula nerviosa y provoca un efecto en cadena en las siguientes durante un ataque. Durante años toparon con innumerables dificultades para encontrar una molécula que actuara solamente sobre el CGRP y dejara en paz al resto de los neuroquímicos de importancia.

Diversas empresas de ingeniería biotécnica se lanzaron a su búsqueda, entre ellas Alder Biopharmaceuticals, con la cual ha colaborado el doctor Goadsby en la creación de la droga que por ahora se llama ALD 403 y en ha demostrado en distintos ensayos clínicos su eficacia para atacar el CGRP. Otras tres compañías comprueban la eficacia y la seguridad de la droga que quieren ver aprobada en 2016: Labrys Biologics (LBR-101), Arteaus Therapeutics (LY2951742) y Amgen (AMG 344).

¿Erradicar un malestar histórico en 15 años?

Años atrás hubo otra droga experimental que apuntaba al CGRP, el telcagepant. Sin embargo, y aunque llegó a la última fase de los ensayos clínicos, nunca consiguió su comercialización porque los estudios mostraban que tenía un potencial de toxicidad alto para el hígado. Pero aunque apuntan al mismo elemento, el telcagepant y el anticuerpo monoclonal a punto de ser aprobado funcionan de diferente manera, y el ALD 403 o sus similares no se metabolizan por el hígado.

"Estos resultados tienen el potencial de representar una nueva era en la terapia de la migraña", dijo Goadsby. "Una era de prevención".

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Los resultados de los dos estudios —sólo algunos de los que se hicieron— que le permiten ese optimismo se basaron en 380 personas que sufrían migrañas severas hasta 14 días al mes: con una dosis mensual inyectable del anticuerpo monoclonal que afecta al CGRP los días de su malestar se redujeron en dos terceras partes (el 63% en un ensayo y el 66% en el otro). Además, en el primer experimento la migraña desapareció por completo en el 16% de los pacientes.

Según un tercer estudio, el de Alder, entre el 27% y el 41% de los pacientes logró combatir completamente la migraña, según los distintos meses en los cuales se los observó. En general, un tercio de los pacientes vio reducidos sus días de migraña en un 75 por ciento. Por último, la tolerancia a la medicación fue buena: hubo pocas diferencias entre las manifestaciones adversas del grupo que recibió un placebo y el grupo que recibió el ALD403, y sólo el 3% de los participantes en los ensayos debió dejarlos por ese motivo.

Sin embargo, los efectos secundarios constituyen un elemento clave para la aprobación de esta terapia. Entre ellos se destacan las infecciones del tracto respiratorio superior y el dolor abdominal. Todavía se estudia qué sucede con los otros usos que el cuerpo le da al CGRP (regular la apertura de los vasos sanguíneos, por ejemplo) en los pacientes que se beneficiarían del anticuerpo monoclonal para controlar sus migrañas.

Goadsby se mantuvo optimista: este enfoque "funciona claramente en una cantidad sustancial de personas", dijo. "La mitad de los pacientes tuvo una respuesta positiva y la quinta parte, una respuesta del 100 por ciento. Podemos pensar que este desorden será irreconocible en 15 años".