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Estar soltero puede ser fruto de una decisión personal o el producto de una ruptura con otra persona. Los sentimientos son dispares y las sensaciones diferentes. Lo que antes era felicidad, ahora es un castigo o un proceso de tranquilidad y felicidad.


Aunque los momentos negativos parece que llegaron para quedarse, es importante asegurar que perdurarán tanto uno se aferre a ellos. No todo dura para siempre y esta etapa puede resultar beneficiosa si se la mira con otros ojos. "Estar solo, en contraste con la soledad, a menudo es un estado positivo – uno que puede ser buscado en vez de evitado", escribieron dos psicólogos de la Universidad de Massachusetts que agregaron que el estado de soltería se ha relacionado con "la libertad, la creatividad, la intimidad y la espiritualidad".


Extrañar demasiado a una ex pareja

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Mientras una parte del cuerpo intenta reconfortarse, hay otra que aún espera que esa persona que se fue vuelva a llamar. El teléfono no suena y la desesperación crece. El sentimiento empieza a sanar pero ya nadie está pendiente de uno. Las noches en soledad son el plan perfecto de la depresión, aunque toda historia puede tener final feliz.


¿Fue un error dejar aquella persona?

Esta es la etapa de poner en la balanza lo bueno y lo malo de la última relación. Reconocer errores propios y aprender de los ajenos. Al mismo tiempo, la visión de la otra persona comienza a tener más objetividad, por lo que es probable que aparezcan otros tipos de sentimientos. La idea de estar soltero no parece un mal plan y abre un abanico de oportunidades antes desconocidas.


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Las rachas ganadoras no son casualidad. Y la importancia de la actitud tampoco. Cuando el autoestima crece, uno comienza a verse más atractivo e inevitablemente es la imagen que le muestra a los demás. Lo que antes era imposible e impensado, empieza a tener forma.


Aprender a vivir en forma independiente

La valoración personal está muy fuerte. Se aprendió a respetar el espacio de uno mismo y a esperar el tiempo suficiente y necesario para invadir otro. Contar las horas, días y meses desde la ruptura es algo del pasado. No hay más complejos a pesar de ser el único del grupo de amigos que sigue soltero.