EFE 162
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La victoria de Mauricio Macri sorprendió a la región porque arrancó con la esposa del preso político venezolano Leopoldo López, Lilian Tintori, en el escenario del festejo y una declaración al día siguiente en la que aseguró que le pediría al Mercosur la expulsión de Venezuela, si allí persistían las violaciones a los derechos humanos.

En rigor, fue una ratifcación, porque el 6 de octubre, frente a los corresponsales extranjeros en la Argentina hizo una declaración similar. Ante la pregunta de qué actitud tomaría con Venezuela si ganase la Presidencia -consulta realizada por la colega Carmen De Carlos, del diario ABC de España-, el Presidente electo dijo: "Exigiré la liberación de Leopoldo López inmediatamente, apenas mi proclamación. Y si Nicolás Maduro no lo acepta, exigiré la aplicación de la cláusula democrática del Mercosur." Sus palabras fueron reproducidas en todo el continente, pero por entonces iba segundo en los sondeos, a diez puntos del candidato oficialista Daniel Scioli.

En campaña, Macri había dicho que pediría la liberación del venezolano Leopoldo López, pero iba segundo en las encuestas

Que cumpliera lo que prometió y la situación de Venezuela se haya transformado en el asunto de mayor preocupación en la agenda internacional del presidente electo, que fuera el primer punto que conversó con Dilma Roussef en Brasilia, no es algo que sucedió de repente. De hecho, formó parte de tres propuestas de briefing que el equipo de política internacional de Macri le presentó al gobierno brasileño para ir preparando la transición con el socio más importante. Es que, contra el pronóstico de supuestos expertos, en Cambiemos sí estaban convencidos de que ganarían.

Los tres temarios elevados tuvieron la misma respuesta de parte de Itamaraty: nada más que el silencio. "Pero no pueden decir que esos brief no existen, porque fueron presentados por escrito y dejando todo documentado", aseguró a Infobae uno de los responsables del área internacional. En Brasil, incluso en la embajada en Buenos Aires, nadie contabilizaba la posibilidad de que Macri ganara las elecciones, mucho menos que las violaciones a los derechos humanos en Venezuela pudiera transformarse en prioridad en la agenda de un presidente argentino.

Dilma Rousseff invitó formalmente a Mauricio Macri a visitar Brasil AFP 162
Dilma Rousseff invitó formalmente a Mauricio Macri a visitar Brasil AFP 162

Pero esta nueva agenda que se impone con una fuerza inexcusable no aterrizó sola en la región ni de un día para el otro. Un pico fueron las elecciones presidenciales de octubre de 2012, cuando Hugo Chávez le ganó a Hernán Capriles, cubiertas por Jorge Lanata al frente del equipo periodístico de PPT y Canal 13, que fue duramente hostigado al salir de Caracas. También un grupo importante de diputados del PRO de fuerte vínculo con la oposición venezolana viajo en calidad de observadores, entre ellos, Patricia Bullrich, Federico Pinedo y Eduardo Amadeo.

Tras la muerte de Chávez en marzo del 2013 y el ascenso de Maduro, más la profundización de un régimen que ya no ocultó su vocación autoritaria, Venezuela se fue constituyendo, cada vez para más argentinos, en el espejo del futuro. Ese terror promovió no solo la incorporación de enormes legiones a una cibermilitancia que logró las megamanifestaciones callejeras del 13S y el 8N, con cacerolazos incluidos, sino también el involucramiento de muchos de ellos en tareas concretas de solidaridad con los venezolanos.

En PRO no descartan que Maduro rompa relaciones con Argentina el 11 de diciembre

Es el caso de Guadalupe Neme, 44 años, coordinadora en CABA de la Red Ser Fiscal, y militante desde hace cinco años en las redes sociales. Y el de Lucila Lehmann, 32 años, odontóloga, militante del Espacio Carrió Santa Fe. Dicen que empezaron en esto "impulsadas por la necesidad de despertar a la gente y de que reaccionaran". Conocieron a varios venezolanos que tuvieron que "abandonar el país dejando todo, como si hubieran padecido una guerra".

Guadalupe, Lucila , y también Lucho Bugallo -otro conocido referente de las protestas sociales porteñas y activo miembro de la Red Ser Fiscal- están allí, hoy, en Caracas. Se pagaron ellos mismos el pasaje. Asisten a un curso de Formación de Diálogos de Paz en la Región Latinoamericana organizado por el Movimiento Unidad Democrática (MUD) para los visitantes extranjeros y no pueden creer que entre los 70 presos políticos haya dos jóvenes confinados e incomunicados en una celda que les impide conocer el día y la noche. De hecho, solo se enteran de la hora cuando deja de funcionar el metro a las 23 y cuando vuelve a hacerlo, a las 5 de la mañana, ya que están cerca de la terminal de ese transporte terrestre.

 AFP 163
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Otro caso de argentina comprometida con Venezuela es el de Micaela Hierro, 35 años, licenciada en Relaciones Internacionales, presidente del Centro de Investigación y Capacitación de Emprendedores Sociales (CICES) y fundadora de la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia en Cuba, que acaba de cumplir un año, y para festejarlo reunieron a 50 jóvenes de toda la región en San José de Costa Rica. Desde allí, algunos viajaron para las elecciones en Venezuela, y hoy están allí.

En diálogo con Infobae, Micaela cuenta que la Red está constituida por 69 organizaciones juveniles de 20 países latinoamericanos, con actividades que a veces son respaldadas por la Fundación Konrad Adenauer. En el caso del viaje a Venezuela, sin embargo, cada joven pagó su pasaje. Gracias a la Red ayudaron a jóvenes venezolanos forzados a emigrar a instalarse en distintos países, porque de otro modo hubieran sido detenidos por el temible SEBIN, la policía secreta de Maduro.

Es la segunda vez que viaja a Venezuela, y sabe que el clima contra ella y sus amigos será agresivo, porque es el mismo que padecen los miembros de la oposición. "Para mí no significaría nada la solidaridad si no estoy dispuesta a sufrir la misma suerte que las personas con las cuales me solidarizo", dice. Y cuenta que "soy permanente amenazada por la inteligencia cubana desde al menos tres años, por lo que estoy acostumbrada al amedrentamiento de aquellos que pretenden que abandone mi lucha pacífica".

Otra mujer que es amenazada habitualmente, cree que por la inteligencia venezolana en Argentina, es la diputada del PRO Cornelia Schmidt Liermann. Hace cuatro años que trabaja en solidaridad con Venezuela, al punto que se presentó ante los tribunales de La Haya para que se investigue a Maduro y otros funcionarios de su gobierno por crímenes de lesa humanidad. Lo hizo junto a otros dos parlamentarios, el boliviano Adrián Oliva y la peruana Cecilia Chacón, con quienes denunció violaciones a los derechos humanos ejecutados por militares, policías y paramilitares durante los días previos y posteriores a las celebraciones del Día de la Juventud del 12 de febrero de 2014, cuando asesinaron, torturaron, y realizaron detenciones masivas e indiscriminadas a cientos de ciudadanos venezolanos.

Cornelia iba a estar hoy en Caracas, pero a último momento decidió no viajar. Le avisaron que figura en una "lista roja" y que su seguridad corría un peligro especial, justamente, por ser miembro del partido que ganó las elecciones en la Argentina. Es que Macri parece haberse transformado en el enemigo número uno de Maduro y sus huestes.

En el PRO no lo van a reconocer, pero hasta están evaluando la posibilidad de que Maduro decida romper relaciones con la Argentina el 11 de diciembre. Suponen, incluso, que la embajada argentina en Caracas pueda estar bajo observación de la milicia venezolana, porque es probable que más de un militante opositor quiera refugiarse allí después de las elecciones, sobre todo si el régimen venezolano decide radicalizarse aun más, como viene amenazando. Es que Carlos Cheppi, el embajador argentino-bolivariano ya volvió al país, y hoy la delegación está al frente de personal de carrera que, obviamente, desde el 10 de diciembre seguirá las instrucciones de la canciller Susana Malcorra.

Aunque no necesita arrancar con una crisis en Venezuela, Macri está preparado. Bajó el tono de su demanda en la conferencia de prensa que realizó después de la entrevista en el Planalto, pero insistió con que se trata solo de una cuestión de estilos, "porque Dilma y yo pensamos lo mismo en relación a la situación venezolana". En medio de la crisis económica de los populismos, y sin liderazgos en la región, todos los ojos del mundo están puestos sobre Macri y su tan inesperada como sólida victoria electoral, que augura una nueva era democrática para América Latina, que -más temprano que tarde- también alcanzará a Venezuela.