Nicolas Stulberg 162
Nicolas Stulberg 162

Mauricio Macri había comenzado a sentirse cerca de lograr la presidencia en la primera vuelta electoral del 25 de octubre, cuando María Eugenia Vidal ganó la provincia de Buenos Aires. Desde ese momento, empezó a soñar con el triunfo y con un hecho histórico: por primera vez en los últimos 23 años habrá en la Nación, en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires, con Horacio Rodríguez Larreta, tres gobiernos serán del mismo signo partidario. Ya está en marcha un plan de políticas conjuntas que se pondrán en ejecución a partir del 10 de diciembre próximo.

Macri vivió en carne propia desde la jefatura de gobierno porteño durante ocho años los costos de no ser parte del kirchnerismo y liderar un partido opositor. Tuvo una relación tortuosa con Cristina Kirchner, con quien no pudo construir una relación política de adversarios partidarios, lo que le impidió realizar obras en conjunto y obtener créditos internacionales, para los que la ciudad necesitaba el aval del gobierno nacional.

Ahora cambió la historia y también cambiará para todos los argentinos, según tiene pensado el presidente electo. El plan estratégico que planea Macri para coordinar políticas desde la Nación y con la Capital y la provincia de Buenos Aires incidirá en la vida cotidiana con el diseño de políticas de seguridad, educativas, de salud, y de transporte, entre otras.

Pero hay otro dato más relevante. No es sólo que esos puestos de poder lo ocuparán personas del mismo partido, sino que Macri, Vidal y Rodríguez Larreta no tienen internas, sino que trabajarán para el mismo objetivo. Nadie lo dirá en público cuando inicien el 10 de diciembre sus períodos de gobierno, los tres intentarán hacer lo mejor posible para quedarse ocho años y lograr sus objetivos.

"Es una oportunidad histórica", decía la gobernadora bonaerense electa, la misma noche que le ganó a Aníbal Fernández. Se refería a que a la provincia de Buenos Aires le iba a ir mejor con Macri en el poder.

Macri ya acordó con Vidal que le dará a la Provincia más de 30 mil millones de pesos en concepto de devolución de coparticipación Federal que la Nación hoy no le paga a la provincia de Buenos Aires. Son fondos específicos que se darán en forma directa y que sólo el primer año de gobierno de Vidal implicará un desembolso de 13 mil millones de pesos en la Provincia. El objetivo de la gobernadora es hacer viable la provincia y obtener fondos para hacer obras de infraestructura.

El gobernador bonaerense Daniel Scioli prometió después de las elecciones de ayer, abrir los números de la provincia, porque ahora que perdió debe ocuparse de lo único que tiene por delante: dejar el poder y liderar una transición ordenada en el distrito.

El sábado, en medio de la tensión preelectoral, Rodríguez Larreta encabezó una reunión en la que se empezó a trabajar concretamente en el traspaso de la Policía Federal a la ciudad de Buenos Aires, una deuda pendiente que Cristina Kirchner siempre se negó a cederle al ahora presidente electo. Macri aún no había sido elegido, pero las encuestas y su convicción personal que le dieron los viajes al interior lo hacían sentirse confiando. Por eso dio vía libre a avanzar con los proyectos estratégicos con la ciudad de Buenos Aires y con la provincia.

La última vez que se dio la situación política en que coincidía que en Nación, ciudad y provincia fueran conducidas por el mismo partido fue en 1989, cuando Carlos Menem era elegido presidente, Antonio Cafiero gobernada la provincia de Buenos Aires. y Carlos Grosso era intendente, aún no había sido reformada la Constitución porteña.

Después varias veces coincidieron el presidente y el gobernador bonaerense siendo del mismo partido, el peronista, pero siempre esas relaciones estuvieron signadas por las internas políticas como lo fue la de Menem y Eduardo Duhalde, la de Felipe Solá y Néstor Kirchner, y después la del propio Scioli que sólo al final, y por no tener otra opción fue el candidato de Cristina Kirchner y así tuvo buena relación. Pero el gobernador bonaerense tuvo que padecer las presiones del Gobierno debido a las internas, que tuvo su pico de crisis cuando Scioli no tenía fondos para pagarle a los maestros y el Gobierno lo ayudó sólo al final. En el entorno de Scioli siempre recordarán esas cosas.

Macri siente una enorme responsabilidad frente a los desafíos que tiene por delante. Tres fuentes que gozan de su confianza confiaron a Infobae que será prioridad cambiarle la vida a los argentinos. Para eso uno de sus planes estratégicos es avanzar con la coordinación de políticas en materia de seguridad, de salud, de educación y de transporte entre la Nación, la provincia de Buenos Aires y la ciudad.

"Esto va a ser una revolución para la ciudad y para la provincia que por primera vez las va a liderar un hombre como Mauricio que vino a hacer un cambio en serio", dijo uno de los hombres que más conoce al presidente electo.

En la mesa chica de Macri son prudentes. No querían revelar los detalles del plan que se viene pero sí contaron que ya está en marcha porque Vidal y Rodríguez Larreta fueron electos y, aunque no lo digan, Macri estaba convencido de que "la ola del cambio" se había armado y nadie la iba a parar.

El presidente electo pidió que todas las políticas se trabajen en forma coordinada, por eso los ministros de su gabinete, trabajarán con sus pares de la ciudad de Buenos Aires y de la provincia de Buenos Aires. Macri está a días de empezar a concretar sus sueños. Fue tal la emoción con la que vivió las últimas semanas de campaña por lo que le devolvió la gente del interior que ya dijo, según pudo saber Infobae, que no sólo volverán a la Casa Rosada las reuniones semanales de Gabinete, sino que una vez por mes las harán en cada provincia de la Argentina. Todo cambia.