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Si bien la fiscal Viviana Fein no tiene plazos para emitir un dictamen con su opinión respecto de si el fiscal Alberto Nisman se suicidó o si fue asesinado, se sabe que no lo hará antes de las elecciones y probablemente tampoco en lo que resta del año. Este lunes, diez meses después de que se produjera la muerte del fiscal en condiciones que aún no han sido esclarecidas, la Policía Metropolitana informó a Fein la imposibilidad de identificar las huellas halladas en el aire acondicionado en un pasadiso que unía su departamento con el de un vecino.


Pero ¿cuáles son los principales interrogantes que rodean a la muerte de Alberto Nisman?


"Falta que se terminen los peritajes tecnológicos sobre los teléfonos y las computadoras de Nisman para saber con quién se comunicó los últimos días de su vida", explica Daniel Santoro, autor de Nisman debe morir (Ediciones B). Fundamentalmente, la fiscal debe "comprobar por qué aparecen llamadas teléfonicas del número tres de la SIDE Fernando Pocino con conocidos de Nisman como el fiscal Carlos Stornelli. También que la familia aporte, después del 10 de diciembre, una de las tres copias digitales de su denuncia por encubrimiento contra Cristina Kirchner, que tendría nuevas pruebas, y que revelé en mi libro".


Para Santoro, además sería recomendable que Fein "amplíe la declaración testimonial de los secretarios letrados de Nisman para que confirmen que el fiscal tenía miedo de que la procuradora general de la Nación, Alejandra Gils Carbó, lo echara o interveniera la unidad fiscal AMIA". "Incluso uno de sus secretarios letrados habla de un celular secreto que Fein todavía no habría enviado a investigar. Pero fundamentalmente, que el próximo presidente releve a los agentes de la AFI del secreto y se conozan las pinchaduras telefónicas sobre los celulares de Nisman".


En el mismo sentido, para Facundo Pastor, autor de Nisman, ¿crimen o suicidio?, ¿héroe o espía? (Margen Izquierdo), un detalle inquietante, que aún no ha recibido una explicación adecuada es el rol de los custodios, sobre todo teniendo en cuenta que la investigación arrojó la existencia de llamadas -previas y posteriores a la muerte del fiscal- entre algunos miembros de la custodia y gente vinculada a la inteligencia. "Si los policía que reportaban a Nisman reportaban a Inteligencia, ¿lo cuidaban o lo controlaban?", se preguntó tras señanalar que éste es para él uno de los mayores "agujeros negros" que tiene la causa.


El dato es relevante, explicó Pastor, porque en esa misma línea, hubo algunos indicios que marcaban que Nisman vivía con la presunción de ser espiado. ¿Por qué lo espiaban? ¿Con qué criterio? Si bien las respuestas pueden o no ser esclarecedoras de la muerte, sí lo son del contexto que es la tesis principal de su libro: que el fiscal murió en el marco de una guerra de espías. "De esto no tengo dudas", sostuvo el periodista, quien sin embargo señaló que "ésta es una causa que tiene una suerte de condena o verdad social anticipada: un sector de la sociedad piensa que lo mataron, otro que se suicidó; muchas veces el convencimiento social sirve para que las causas no queden en el olvido, pero en este caso sirve para que siempre haya un sector que vaya a quedar disconforme y no crea la conclusión a la que lleguen". "Yo nunca analicé la causa Nisman desde una visión conspirativa, porque así perdés la visibilidad de lo que ha sucedido. Hay que analizar con el rigor de la realidad de los hechos", concluyó.


Andrea Garfunkel era prima de Alberto Nisman. Tras su muerte, publicó In Memoriam (Margen Izquierdo), libro en el que asegura que al ex fiscal de la causa AMIA lo mataron. Para Garfunkel, la causa está empantanada porque "hace diez meses que están tratando de probar algo que no se puede probar, que es que Nisman se suicidó". "Toda la investigación está muy viciada desde el principio. Por impericia, desidia o adrede, lo que hicieron fue todo un desastre. La causa se está llevando mal, no sé si porque tienen la orden, porque tienen miedo o porque saben, pero creo que el cambio en en el aire politico va a descomprimir. El que tenga miedo va a perder el miedo".


Gustavo Perednik es un escritor y filósofo argentino-israelí, autor de la novela premonitoria Matar sin que se note (Planeta), publicada en 2009. Para escribir la novela, Perednik habló durante horas, con charlas profundas, con su amigo de Alberto Nisman. En una entrevista con Infobae meses atrás, planteó la que para él era el principal punto a esclarecer: ¿por qué "un tipo joven, jovial, dinámico e hiperquinético", "que le gustaba disfrutar de las cosas" y que estaba "en la cúspide de su carrera profesional", a hora de presentar los frutos de años de investigación, abruptamente se suicida? "No se lo cree nadie", afirmó y agregó: "Las probabilidades de que una persona como él, en circunstancias en que las que vivía él, se suicide, son nulas. Las probabilidades de que los enemigos de Nisman, que lo odiaban profundamente, lo asesinaran, son mucho más grandes que las del suicidio".