"No pude tomar nada de sol la semana pasada",

dijo con tono gracioso

ayer cuando le preguntaron sobre su gesto al sentarse en una silla ubicada al costado de la pista, a metros de donde su McLaren se había quedado, una vez más, en esta ocasión sin siquiera permitirle dar una vuelta en la Q1 de Interlagos, donde hoy

Nico Rosberg

saldrá desde la pole.

La reacción del español provocó un efecto contagio en las redes que, burlonas de un nuevo abandono del español, lo retrataron en distintas situaciones de la vida a partir de su imagen de cara al sol. "No sé lo que habrá pasado, se habrá roto el motor, supongo", decía el ex campeón del mundo con notable resignación.

Respecto de sus pretensiones en el Gran Premio de Brasil que supo ganar tiempo atrás, el asturiano, consciente de su mal momento, dijo que sólo desea llegar al final. "Ni siquiera participé en la carrera de México y ahora tampoco en la calificación. El domingo no sabemos. Con suerte completaremos las 72 vueltas, pero parece bastante cosa ahora mismo después de haber hecho sólo 10 vueltas en todo el fin de semana", señaló.