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El formato Betamax fue presentado en 1975 para uso doméstico y alcanzó su pico de demanda hacia mediados de la década de 1980, cuando se colocaron unos 50 millones de cintas magnéticas en todo el mundo.


Pese a su éxito inicial, el estándar Betamax perdió la batalla comercial a medio plazo con el otro principal formato de video con el que competía en la época, el VHS, que la también nipona JVC introdujo en 1976.


Los reproductores y las cintas VHS se impusieron a nivel doméstico, mientras que el Betamax se mantuvo en el mercado gracias a su uso extendido entre profesionales audiovisuales y videoaficionados que apreciaban su mayor resolución audiovisual.


Sony decidió ahora descatalogar este formato debido a la caída de la demanda en Japón, que desde 2010 era el único país del mundo donde sobrevivían las cintas Betamax.


Esto se debe a que el sistema se empleaba principalmente para grabar emisiones de televisión en formato analógico, que ya fue completamente sustituido por el digital, así como a la supremacía de los discos ópticos y duros como dispositivos de almacenamiento.


Sony prevé comercializar en el ejercicio actual unas 400 cintas de video Betamax y micro MV, y desde marzo de 2016 el formato quedará descatalogado.


En 2002, la compañía nipona dejó de producir aparatos grabadores y reproductores Betamax, aunque siguió comercializando cintas, de las que desde entonces vendió unos 18 millones.


Los expertos apuntan a la mayor capacidad de grabación de las cintas VHS, de hasta tres horas de duración, así como al menor precio de estos casetes y de los reproductores como factores claves para su éxito.