El programa estatal de transmisiones de fútbol se pareció mucho ayer a los tiempos en que el público debía pagar para ver los partidos, política denostada por la actual conducción nacional, cuando decidió no mostrar con detalle las banderas que apuntaban contra la AFA, que retrasaron el comienzo del partido entre Rosario Central y Boca.

AFAnar es violencia y AFA corrupta decían los lienzos que mostraron los hinchas canallas, despojados de la Copa Argentina por el arbitraje de Diego Ceballos, hoy suspendido por tiempo indefinido por lo ocurrido en la definición del miércoles pasado en la que le anuló un gol a Central por una discutible posición adelantada, la misma que luego le dio por válida a Boca para su segundo tanto, además del bochornoso penal que le concedió por una falta que, de haber sido, se dio al menos un metro afuera del área.

Mientras las banderas estaban colgadas, el equipo de transmisión no aludió a las mismas y tampoco las mostró con detalle. Incluso cuando Marco Ruben le pidió a los hinchas que bajaran la que decía AFA corrupta, apenas se permitieron enfocar en primer plano al goleador de Central.

Cuando la transmisión de partidos era paga, la modalidad era la misma: no se difundían imágenes que tuvieran que ver con violencia en los estadios como tampoco críticas de los hinchas al fallecido Julio Grondona en particular o a la AFA en general. Como en la transmisión del partido, el programa Fútbol Permitido que resume lo ocurrido en la fecha, tampoco se refirió a los mensajes que igual dejaron su marca en el final del campeonato.