Telam 162
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El primer tiempo encontró al Globo aplomado dentro del campo de juego, sin apichonarse y decidido a presionar bien arriba para lastimar a una defensa local con serios desacoples. De hecho, Ramón Ábila contó con una inmejorable situación para abrir el marcador a los 3', aunque falló inexplicablemente debajo del arco cuando Hugo Nervo había peinado el balón tras un envío aéreo procedente de un córner.

Con serias complicaciones para crear juego, los murmullos fueron cada vez más frecuentes contra Gonzalo Martínez, el principal responsable de abastecer a los delanteros. Sin conexión entre las líneas, y con Carlos Sánchez contenido, las únicas oportunidades del Millonario fueron a través de tiros libres.

Mientras tanto, Cristian Espinoza se hizo un picnic por la banda derecha, aprovechando las dificultades de Milton Casco. No sorprendió entonces que, a los 15' de iniciado el encuentro, presionara justamente al ex lateral de Newell's para verse favorecido con una carambola increíble y darle la ventaja a los visitantes.

El desconcierto del dueño de casa fue tal que la mejor noticia de la noche estuvo relacionada a la finalización de la etapa inicial para que su DT pudiera ajustar detalles varios puertas adentro. Pero a los 40' la historia pudo haberse liquidado porque Wanchope nuevamente halló una pelota en el vértice derecho del área y disparó con destino de gol, aunque un roce en un adversario decretó el tiro de esquina.

Para el comienzo del complemento, Gallardo buscó un golpe de efecto: mandó a la cancha desde el arranque a Lucho González y Tabaré Viudez por el Pity y Sebastián Driussi, aunque la jugada no le terminó reportando los resultados esperados. El Millonario evolucionó en el rendimiento y se acercó con peligro al arco defendido por Marcos Díaz, pero Casco lo erró a los 20', el ingresado Javier Saviola a los 28' tras un buen desborde de Sánchez y a los 40' el uruguayo con un bombazo que tomó una extraña parábola.

Igualmente, el elenco quemero continuó haciendo un culto de la concentración, la presión y si bien no atacó tanto como en la primera parte, contó con la chance de liquidar la serie y poner casi los dos pies en la Final: Wanchope entró el área en el descuento, se tomó unos segundos para picarla y el travesaño le dijo que no.

El desenlace fue merecido para los comandados por Eduardo Domínguez, quienes se marcharon con la sensación de que pudieron haber sentenciado la historia. La revancha quedará para el jueves 26 de este mes, luego de la doble Fecha FIFA, con las obligaciones y las urgencias en las espaldas de River: deberá evidenciar un giro de 180º para revertir el marcador global y soñar con la defensa del título hasta las últimas consecuencias. Por el momento, deudas y preocupación fundamentalmente de cara a Japón.