Télam 162
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El más conocido de los dos es Julián Álvarez. Es abogado especialista en Derecho de Daños, un referente de La Cámpora en Lanús y uno de los dirigentes sub 35 con más proyección, considerado un verdadero ahijado político de la presidente Cristina Kirchner, a quien se lo presentó otro joven del proyecto, Eduardo "Wado" de Pedro, con quien fundó en 2006 un estudio jurídico.

Había empezado a militar en la agrupación NBI, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, fundada por Mariano Recalde y de la que fueron parte varios jóvenes que años después terminarían en La Cámpora, como De Pedro, Santiago Álvarez y Franco Vitali.

Aunque no tenía ningún tipo de experiencia en el Poder Judicial –había hecho un máster en Filosofía del Derecho– el 20 de diciembre de 2010 fue nombrado secretario de Justicia y siempre se lo tildó como el verdadero dueño del poder en la cartera, por encima del ministro Julio Alak.

Desde allí, se convirtió en el principal defensor de la fallida reforma judicial, operó a favor del nombramiento de jueces subrogantes y conjueces afines al Gobierno, y trabajó para que el kirchnerismo pise fuerte en los Colegios de Abogados, algo que sin embargo no logró. Ya consolidado como uno de los principales operadores judiciales del Gobierno, en febrero del año pasado llegó al Consejo de la Magistratura junto a De Pedro, en representación del Poder Ejecutivo.

Este año y con la bendición de La Cámpora intentó pelear por la intendencia de Lanús, donde al final se impuso el ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, de Cambiemos. Hoy volvió a sufrir un revés con el fallo de la Corte Suprema que declaró la inconstitucionalidad del sistema de subrogancias que el kirchnerismo modificó para nombrar aliados en la Justicia.

Su flamante compañero en la AGN, Juan Ignacio Forlón, es un abogado santacruceño y amigo íntimo de Máximo Kirchner, desde su adolescencia en Río Gallegos. Además, es su consejero en temas legales y, como él, cultiva un perfil bajo. También asesoró a Cristina Kirchner cuando era senadora.

Cerca de cumplir 40 años, hizo una veloz carrera en el Banco Nación: el 8 de marzo de 2012 se convirtió en director de la entidad a través de un decreto presidencial, y apenas dos semanas después fue nombrado presidente de Nación Seguros, en reemplazo de Rafael Alfredo González. En noviembre del año siguiente fue designado presidente del banco, cargo en el que estuvo hasta hace tres días.

Antes de ser director del Banco Nación se había desempeñado como presidente de Garantizar, una sociedad de garantía recíproca orientada al sector de pequeñas y medianas empresas, cuyo accionista principal es esa entidad financiera. También trabajó un tiempo en Lotería Nacional.