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La decisión de la autoridad monetaria de disponer un nuevo incremento de las tasas de interés de referencia, como son las Letras del Banco Central (LEBAC) y, consecuentemente de las correspondientes para el ahorro a plazo fijo en pesos, derivará en corto plazo en un salto del costo del financiamiento de los consumos financiados con el uso de tarjetas de crédito de un rango de 47 a 59% efectivo anual, a un nuevo piso de 51 a 63% efectivo anual, respectivamente, o unos 10 puntos menos si se miran las tasas nominales anuales.

Hay 20 millones de usuarios de tarjetas y financian juntos compras por $20.000 millones

No se trata de cifras menores, habida cuenta de que esos tipos de interés no sólo ya duplicaban a la tasa de inflación que estiman las consultoras privadas y hasta cuatro veces en el caso del IPCNu del INDEC, sino que además, a ese costo, que ya incluye el efecto del IVA del 21% sobre los intereses se agrega el correspondiente al impuesto de sellos de casi 3% sobre el monto de intereses a pagar y el costo del seguro de vida del préstamo sobre el saldo del consumo que se adeuda, porque trepa a un 26% del pago de intereses, aproximadamente.

Además, hay que considerar que sobre poco más de 20 millones de tarjetas de crédito en circulación el monto que se financia cada mes ya subió a un rango de 20 a 30 mil millones de pesos del stock total de $152.000 millones, según informó el Banco Central el último saldo al 23 de octubre, a razón de unos $7.600 promedio por titular del plástico.

 NA 162
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Hasta el viernes pasado, la página del Banco Central informaba que el promedio de tasas que aplican los emisores de las tarjetas por los consumos en pesos se ubicaban entre 37 y 49% nominal anual, equivalente a un rango de 47 a 59% efectivo anual. De ahí que la suba que comenzarán a aplicarse en el financiamiento de los consumos con tarjeta de crédito, dos meses después de que lo hagan los préstamos personales, que a su vez ajustan con un mes de demora respecto de la suba de las tasas de las LEBAC significará que el monto total a pagar por los consumos financiados se elevará en unos $1.000 millones, en el curso del próximo año.

Otro golpe al consumo hogareño que agravará la recesión

De ahí que una vez más, los usuarios de tarjeta de crédito que buscan satisfacer consumos presentes con endeudamiento de corto plazo sufrirán un duro golpe en sus bolsillos a partir de los próximos días si no pueden pagar la totalidad de los consumos al contado.

En otras palabras: desde este mes ya no es un buen negocio pagar el mínimo del resumen de la tarjeta. Todo lo contrario: puede salir carísimo, porque el monto de la deuda crecerá y llegará a niveles muy pesados cuando en dos o tres meses operen las subas de las tasas de interés sobre este segmento del mercado.

Los rubros más afectados

De acuerdo con la estructura de consumo de las familias, las franjas más afectadas en las decisiones de compra que usualmente se hacen pensando en un financiamiento automático de corto plazo, será ropa y calzados; electrodomésticos y productos electrónicos y turismo.

Es que si al momento del vencimiento de la tarjeta el consumidor se encuentra con restricciones presupuestarias, por gastos imprevistos en el hogar, una cuota extraordinaria en las expensas de su edificio, o en el colegio de los chicos, más los tradicionales de fin de año, y elige pagar sólo el monto mínimo de sus consumos con tarjeta, para saldar, por ejemplo con el cobro del medio aguinaldo o de un trabajo extra, deberá tener en cuenta que por el saldo financiable pasará a abonar desde fines de enero principios de febrero de 2016 una tasa nominal anual (TNA) de más de 50%, equivalente a un 63% efectiva anual, según el plazo a financiar. Esto significa que, por ejemplo, quienes hagan compras por $1.000 y elijan pagar el monto en dos o tres cuotas pagarán un extra de 500 pesos al año (tasa nominal anual) por ese consumo. Es decir, unos $40 más que el mes anterior.

Según explican desde los bancos, el incremento se debe al efecto tardío del aumento que desde hoy tienen que aplicar para retener los depósitos en pesos de los clientes, por la nueva normativa del Banco Central, que elevó las tasas de referencia a un rango de 26,3 a 29,1% nominal anual, tres puntos porcentuales más que las previas.