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La operación, decidida durante 2014, se oficializa este domingo y el viejo mastodonte será remplazado a partir del lunes en la Bolsa de Nueva York por dos flamantes empresas.

La presidenta Meg Whitman conservará el comando de HP Entreprise, centrada en los servicios y los productos para empresas. Mientras que Dion Weisler encabezará HP Inc., que mantiene las operaciones históricas de la vieja compañía en impresoras y computadoras.

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Esta movida desmantela al gigante mundial de la informática soñado por Carly Fiorina, quien en la actualidad se vanagloria de su experiencia como directora de HP en la campaña interna del Partido Republicano para las próximas elecciones presidenciales estadounidenses.

Al adquirir Compaq en 2002, Fiorina condujo a HP al primer lugar mundial en el rubro de las computadoras personales. Pero el grupo, que por entonces parecía estar en su punto más alto, debió posteriormente despedir a tres de sus directores, gastó decenas de miles de millones de dólares en adquisiciones que en su mayoría resultaron desastrosas y suprimió una enorme cantidad de puestos de trabajo.

"La historia demostró que HP podría haber ocupado su tiempo de otra manera. Porque cuando uno compra los problemas de otro, debe prestar mucha atención", afirmó Peter Burris, analista de la consultora Forrester.

El actual "es un mercado diferente", que reclama "empresas más concentradas y reactivas que en la época de Carly Fiorina, donde lo principal era rivalizar con IBM, no con Amazon", dice por su parte Tom Bittman, de Gartner.

"El mercado de la informática cambia rápidamente, y es muy difícil administrar el hecho de ser una gran empresa con gran diversidad de actividades", señaló Bittman al calificar de "sana" la estrategia asumida por HP al dividirse.

Sin embargo, no hay que esperar milagros, advierten los analistas. Todo dependerá de la implementación de esa estrategia, un punto que no ha sido precisamente uno de los fuertes de los directivos de HP en estos últimos años.

De todas maneras, Burris estima que bajo la conducción de Whitman se han notado "signos de vida" dentro de la empresa.

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Ayer precursor, hoy superado

El garaje en el que Bill Hewlett y Dave Packard concibieron sus primeros aparatos en la década del '30 es considerado el lugar de nacimiento de Silicon Valley, cuyo ascenso fue acompañado por HP.

El grupo también tuvo un papel piloto en importantes cambios producidos en la organización del trabajo y en la generalización del 'open space' o el horario flexible, cuya introducción en Estados Unidos en la década del '70 HP reivindica.

Sin embargo, hoy parece haber sido superado por los reyes de internet y de los teléfonos móviles. Símbolo de esa decadencia es que HP vale en la actualidad "apenas" 50.000 millones de dólares en la bolsa, menos de la mitad de su volumen de negocios anual y seis veces por debajo que Facebook, diez veces menos que Alphabet (ex Google) y 14 menos que Apple, que con casi 700.000 millones de dólares ostenta la mayor capitalización mundial.

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La dirección de HP espera dar vuelta la página con dos sociedades más ágiles y más aptas para captar las oportunidades de crecimiento, invertir o apostar a nuevos mercados, como la impresión en 3D.

"HP sigue teniendo una muy buena base de clientes" y "muchos buenos trabajadores", dos características que le han ayudado a mantenerse a flote "durante más de 15 años de muy malas decisiones" empresariales, agrega Burris.

No obstante, la oferta de productos debe evolucionar, en particular en lo que tiene que ver con los programas, dicen tanto Burris como Bittman.

Este último considera de todas formas que la nueva HP "está

bien posicionada

para ayudar a sus clientes" en el híbrido ambiente actual, en el cual los nuevos servicios en línea se suman a los sistemas informáticos tradicionales.


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