Los números oficiales que difundían los canales de noticias habían sumido al búnker del Frente para la Victoria en un verdadero shock. Nadie tenía mucho para decir, lo único que se esperaba con expectativa era la próxima movida de Daniel Scioli.

El candidato oficialista llevaba más de una hora recluido en el camión de campaña en el que viaja a todos los actos de la ola naranja y ya había trascendido que no volvería a hablar tras el discurso que ofreció minutos antes de las 22; en el exterior esperaban inquietos reconocidos dirigentes como Alejandro Granados y Carlos Kunkel.

A las 0:45 -tres horas después de su única alocución-, Scioli salió del tráiler en el que había charlado con sus colaboradores más cercanos. Un aplauso espontáneo, gritos de aliento y pétalos de flores arrojados al viento acompañaron su marcha, el candidato apenas tuvo tiempo para agradecer el apoyo: "Chau, chicos, gracias por todo".

A las 0:48 partió raudamente en una camioneta negra que lo esperaba sobre la Avenida Eduardo Madero; para hablar habrá tiempo en la conferencia de prensa que ofrecerá hoy –pasado el mediodía- en un hotel del centro porteño.