La política vista desde abajo

Candidato a presidente por Cambiemos

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Mi trabajo a lo largo de todos estos meses me llevó a recorrer la enorme diversidad que tiene nuestro país y, de cada lugar que visito, lo más valioso que me llevo es su gente.


Cada una de las miles de personas con las que me encuentro me cuenta qué le quita el sueño, qué cosas la entusiasman y cuáles la angustian. Es una experiencia transformadora, que me llena de energía y de ganas de trabajar por todos ellos. Lo que aprendí en cada visita y en cada charla se fue condensando en tres grandes conceptos, tres compromisos. Las tres responsabilidades que guiarán mi trabajo como presidente a partir del 10 de diciembre.


El primero es pobreza cero. Todos sabemos lo que significa la pobreza: la falta de oportunidades, de educación, de salud, de trabajo, de vivienda, el abandono del Estado. Pobreza cero no son palabras vacías ni meros números. Es una historia detrás de cada persona, de cada familia y de cada chico que no tiene lo necesario para vivir y proyectarse hacia el futuro. Pero lo más importante: es algo que hicimos mal. Como decía mi admirado Nelson Mandela: "La pobreza no es un accidente. Fue producida por el hombre y puede ser erradicada por la acción de los seres humanos". Estoy convencido de que podemos resolver el drama de la pobreza entre todos. Vamos a generar las condiciones económicas para que todos puedan trabajar, para que todos puedan acceder a la vivienda y para que la educación logre el objetivo de igualar las oportunidades. Vamos a cuidar a cada argentino que nos necesite, con políticas sociales más inclusivas y con trabajo de calidad. Llevar la pobreza a su mínima expresión va a ser el fin principal de mi gestión. Cada día, mi trabajo será gobernar para que todos contemos con las mismas posibilidades de salir adelante, con el Estado al servicio de los que más nos necesitan. La pobreza no me la contaron. La miré de frente: en el conurbano bonaerense y en el norte argentino, en las grandes ciudades y en los pequeños pueblos de nuestro país. La siento. Allí está mi primer compromiso.


El segundo concepto que escuché en mis recorridas por el país es una palabra: "miedo". Inseguridad es el nombre que los argentinos le pusimos al miedo. El miedo a que les pase algo a nuestros hijos y a las personas que amamos, el miedo a que nos roben, a que nos agredan con violencia, a que nos maten. Detrás de este miedo hay un enemigo poderoso que se instaló en nuestro país al comprar voluntades de políticos, funcionarios, jueces y periodistas. El narcotráfico atravesó nuestras fronteras desguarnecidas e ingresó a nuestras ciudades. Lo sé. Miles de jóvenes ya cayeron en su trampa. Estuve con sus madres y sus padres. Vi los efectos terribles del paco en los hijos. Ahí nace mi segundo compromiso: vamos a erradicar juntos el paco y las cocinas de droga de la Argentina. Vamos a erradicar el narcotráfico. Vamos a vivir seguros. Esta vez el miedo lo van a tener ellos. Nosotros, todos nosotros, tenemos derecho a vivir en un país libre de las mafias de la droga.


El tercer compromiso no es un objetivo, es un punto de partida. Es la unidad de todos los argentinos. Hemos pasado demasiado tiempo enfrentados y no nos fue bien. Llegó la hora de sacar lo mejor de cada uno para poder alcanzar nuestras metas. No basta con una parte, no es suficiente con un partido ni con una persona. El país que queremos construir tiene un lugar reservado para cada uno.


Necesitamos la fuerza, las ideas, el trabajo y la creatividad de todos los argentinos. Nadie se va a quedar afuera del enorme barco de la Argentina en marcha hacia el futuro. Todos nuestros problemas tienen solución, y todos podemos aportar a resolverlos. Vamos a hacerlo juntos. Ese es el gran desafío que vengo a proponer a los argentinos, más allá de cualquier diferencia que tengamos. Ya hemos intentado estando divididos. Es momento de cambiar unidos. Más unidos que nunca.


Estos son mis tres compromisos. Esta es mi invitación.