Reuters
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El jefe negociador de Colombia, Humberto De la Calle, criticó duramente a la guerrilla y aseguró que "faltan a la verdad".

"Hubo un Acuerdo plasmado en diez puntos, pero respecto del documento largo, jamás se aceptó que se trataba de un convenio cerrado e inmodificable", aseguró el funcionario del gobierno de Juan Manuel Santos desde La Habana ante periodistas, en el cierre de un nuevo ciclo del diálogo de paz.

"La paz no se construye con palabras que se lleva el viento ni con promesas que nunca se cumplen", aseveró el negociador de las FARC

Previamente, el negociador de las FARC Iván Márquez advirtió que "la paz no se construye con palabras que se lleva el viento ni con promesas que nunca se cumplen". Y explicó que a la delegación de la guerrilla le preocupa que no pueda firmarse el tratado en marzo de 2016, tal y como se pactó debido a la "desconfianza" y "avilantez" de los representantes del presidente Juan Manuel Santos.

El representante del gobierno colombiano respondió al comunicado calificándolo de "arremetida verbal injustificable" que utiliza expresiones "ofensivas".

"Lo que pudiera faltar corresponde a un desarrollo que no puede variar para nada el contenido...como se ha afirmado. Está cerrado", enfatizó en contraposición a lo expresado por De la Calle.

 AFP 163
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El pasado 23 de septiembre ambas delegaciones rubricaron un acuerdo en presencia del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, su homólogo y anfitrión Raúl Castro, y el jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Timoleón Timochenko Jiménez.

El documento de 10 puntos que se dio a conocer engloba otro más extenso de 75 que sólo conocen las partes, y estipula la creación de una jurisdicción especial de investigación, juzgamiento y sanción de los delitos más graves y representativos cometidos durante el conflicto interno tanto por los rebeldes, como a agentes del Estado y terceros.

"Hay interpretaciones del abogado de las FARC sobre las características de la restricción de la libertad que son inaceptables", señaló el jefe negociador de Colombia

Entre otras cosas el acuerdo permite a los líderes de la FARC y a los responsables militares que confiesen sus crímenes pasar entre cinco y ocho años agrupados en un área geográfica no especificada realizando trabajos para la comunidad.

Sin embargo, según De La Calle "hay interpretaciones del abogado de las FARC sobre las características de la restricción de la libertad que son inaceptables y que están por debajo de los mínimos que exige la comunidad nacional e internacional", apuntó. "No creemos que haya formas de secuestro que puedan ser objeto de amnistía", remarcó.

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Entre los puntos que quedan pendientes figura el mecanismo para el abandono de las armas, aunque las FARC se comprometieron en hacerlo 60 días después del acuerdo final pero sin especificar cómo se haría.

El funcionario indicó que los delegados del gobierno propusieron recurrir al grupo de juristas del diálogo para buscar una solución al diferendo, pero que las FARC se han negado.

En cambio, la guerrilla exigió que se respete el acuerdo sobre la Jurisdicción Especial: "Apelamos a la palabra empeñada". "Hoy hemos resuelto que la lucha armada entre todos y contra todos debe parar", aclaró Márquez.

Hasta la fecha ambas partes firmaron acuerdos en varios puntos de la agenda de seis establecidas para comenzar las conversaciones, uno sobre el tema agrario, otro sobre el tráfico de drogas y participación política además del de jurisdicción especial para la paz.