Verónica Jacobson 162
Verónica Jacobson 162
"Tenía que venir acá en el 2013, pero había tomado demasiadas drogas y preferí quedarme en Nueva York", reconoce con característica franqueza el escritor Tao Lin, última sensación de la literatura norteamericana, al ser consultado por Infobae sobre su faltazo un par de años atrás a su presentación en el FILBA, cita a la que finalmente pudo acudir en su última edición, que acaba de celebrarse en las ciudades de Buenos Aires, Santiago de Chile y Montevideo.

Gracias al desenfado apático y ultra-conectado de libros como Richard Yates y Taipei, Lin ha sido elogiado tanto por reconocidos autores (Bret Easton Ellis) e influyentes medios (The Guardian, Vice) como el escritor norteamericano más importante de su generación (tiene 32 años), aunque su nombre también se ha convertido en sinónimo de hipsterismo, autopromoción y ensimismamiento millennial, críticas con las que el propio autor está de acuerdo.

Durante su breve paso por nuestro país, Lin accedió a hablar con Infobae sobre su polémica obra, por qué sus libros son deliberadamente aburridos y hasta su interés (o no) por Donald Trump.

—El tema del FILBA de este año fue el futuro de la literatura, y tanto tu escritura como tu propia figura son epítomes de modernidad. ¿Es algo que perseguís concientemente?
—Yo no veo la literatura como algo que progresa tan claramente, así que no estoy enfocado en crear o pensar sobre el futuro de la literatura. Tal vez porque soy joven me consideran moderno, pero no es algo que yo busque. Además, no creo que sea algo que haya que pensar, algunos van a escribir de una manera, otros de otra. Y está bien.

—¿Te molesta entonces que se te lea en clave de "ventana a la manera en la que se vive ahora"?
—No me molesta, tiene sentido porque mis libros tienen muchas cosas de internet en ellos, y muchos escritores no han sabido incorporar ese mundo, pero es algo parcial.

—¿Es una interpretacion frívola decir que sos un escritor moderno, entonces?
—Sí, creo que le quita el foco a lo que realmente aparece en mis libros, que son temas más internos, pero lamentablemente sucede a menudo.

—Muchos piensan que tu actitud de anti-intelectualismo es un tipo de intelectualismo.
—Lo sé, pero de verdad siento que estoy por fuera de eso. Pensar de esa manera seria simplificar el universo en dos categorías.

—¿Qué pensás de que incluso escritores y críticos que te elogian dicen que tus libros son aburridos?
—No me molesta, porque yo sé que son aburridos. Evito poner en mis libros cosas que puedan resultar divertidas, como crímenes, peleas entre parejas o terrorismo, evito todo eso.

—¿Te considerás una persona solipsista?
—Sí... pero no lo veo como algo negativo.

—¿Por qué?
—Bueno, porque la escritura necesita de cierto tipo de solipsismo... pero solamente lo que escribo es solipsista, en persona creo que no lo soy, o al menos me esfuerzo en suprimir esa parte. Pero en mi escritura estoy muy enfocado en mí, sí, pero es simplemente porque es el tema que más conozco.

—Más allá de la literatura y la internet, ¿qué otras cosas te interesan? ¿La política te interesa?
—Me interesa la política, pero no estoy tan pendiente de lo que pasa en el día a día. Me interesa en el sentido de cuidar dónde gasto mi dinero, en qué empresas, las cosas que promociono, pero no me interesan las elecciones o lo que está diciendo Donald Trump, no creo que estar al tanto de eso me proporcione algo bueno.

—¿La litertatura de popes actuales tipo Jonathan Franzen te interesa?
—No, no me interesa. Sé que Franzen sacó una novela llamada Purity, pero no la leí. No leo una novela de 400 paginas hace como 5 o 6 años, me parece que todas las novelas de 400 páginas pueden ser convertidas en una novela de 200 páginas.

—Tu primera novela en una editorial grande, Taipei, fue más convencional que el resto de tu obra. ¿Te ves continuando por ese camino?
—¿Si me veo escribiendo algo más convencional todavía? Sí, aunque lo que me interesa ahora son las oraciones, no me interesa la historia o la estructura, así que sí me veo escribiendo cosas más tradicionales, mientras el foco esté puesto en las oraciones.

—Hace unas semanas sacaste un nuevo libro, Selected tweets, ¿cómo lo describrias?
—Es una coleccion de cosas que tuiteamos con mi amiga Mira Gonzalez. Una mitad son sus tuits y la otra mitad los míos. Mi parte son tuits seleccionados de mis 6 cuentas de Twitter desde el 2008 hasta el 2015. El libro también tiene algunos dibujos que hicimos los dos.

—¿Sabías cuando estabas tuiteando que eso terminaría en un libro?
—La idea surgio en el 2013, así que estuve tuiteando hace dos años sabiendo que esto iba a ser un libro, pero no el resto del tiempo.

—Declaraste en una entrevista antes de venir a la Argentina que te gustaba Jorge Luis Borges, pero que lo encontrabas muy deprimente. ¿Algún otro autor argentino que conozcas o hayas leído?
—Mmm no estoy seguro, ¿qué otro escritor podría conocer?

—Bueno, César Aira está bastante de moda, entre la nominacion del Man Booker y el patrocinio de Patti Smith...
—Sí, escuché hablar de él, tengo intenciones de leerlo.

—Por último, ¿estás escribiendo algo ahora?
—Sí, estoy escribiendo mi próxima novela, de hecho.

—¿Algo que nos puedas adelantar?
—Se va a llamar Leave society y va a ser una novela sobre las relaciones filiales, con un protagonista que tiene una buena relación con sus padres. Y en lugar de drogas destructivas como en Taipei, va a haber drogas psicodélicas, LSD, hongos y cannabis. Es mi novela optimista.