En agosto comenzó a regir el nuevo salario mínimo, vital y móvil que acordó el Consejo del Salario y el Empleo Télam 162
En agosto comenzó a regir el nuevo salario mínimo, vital y móvil que acordó el Consejo del Salario y el Empleo Télam 162

Salvo los ocupados en negro, el organismo oficial de estadística volvió estimar que el promedio de las remuneraciones volvió a sacarle ventaja a la inflación, no ya a la desvirtuada medición del IPCNu, sino incluso a la más realista de las consultoras privadas, que se ubicó en 2,15% en agosto y 26,6% en los pasados doce meses.

Según la estadística que surge de procesar la mini Encuesta Mensual a los Hogares Urbanos los más favorecidos en agosto fueron los empleados en la administración pública, porque recibieron un ajuste de 3,64% que elevó el ingreso medio mensual a $15.300, el cual casi triplicó el nuevo salario mínimo, vital y móvil que se incrementó en el período 18,5%, a 5.888,46 pesos.

El salario el en sector público aumentó 3,64%, a un promedio de $15.300

En segundo término, tanto en variación mensual como en valores absolutos, se ubicaron los haberes de los trabajadores del sector privado registrado, que recibieron una mejora de 2,61%, a 13.743 pesos.

Mientras que para los ocupados en la informalidad el INDEC estimó una suba de las remuneraciones de 1,39%, a un promedio de $7.522, unas 1,35 veces superior al nuevo salario mínimo, vital y móvil.

La informalidad mantiene una ventaja relativa en el año

En comparación con el nivel de salarios de un año atrás, la serie del organismo oficial de estadística revela que los trabajadores en negro han sido los más favorecidos, porque percibieron 31,7% más, tres puntos porcentuales por arriba de lo que obtuvieron los empleados privados registrados y un punto porcentual mayor al de los que se desempeñan en la función pública.

El aumento de las remuneraciones se mantiene muy por debajo de la carestía de los alimentos

En tanto que en una visión retrospectiva al cierre de 2001, el desempeño de los salarios de los trabajadores en el sector privado se equiparó en términos relativos, con 14 veces más para los formales y 14,4 para los informales, muy lejos de los de la administración pública que ahora ganan sólo nueve veces más.

Pero en todos los casos, esos incrementos de los ingresos habituales por un trabajo en relación de dependencia, sin considerar horas extras o recortes por suspensiones parciales de la jornada laboral, se ubicaron muy por debajo del encarecimiento en 22 veces del promedio de los alimentos, según estimó el economista Carlos Melconian.

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