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La gran grieta que divide a la humanidad no está dada por la raza, por el idioma, por la política, por la religión, por los modelos económicos o por una preferencia por los Beatles por sobre los Rolling Stones. La gran diferenciación está dada entre los amantes de los perros y los de los gatos.


Mientras que los canes se caracterizan por ser –en su mayoría– sociables y adeptos a la interacción con humanos, el gato es un animal independiente, que vive según sus propios códigos. Puede parecer apático, puede parecer que no le importa demasiado la felicidad humana, cuando en realidad su forma de sentir y su manera de conectarse es simplemente distinta que la del perrito juguetón.


Pero nada de eso es un problema. Las crisis suceden cuando el felino es hostil y genera caos en la convivencia.



Maullar desesperado cuando todos duermen, pedir –exigir– comida en horarios irregulares, destrozar mobiliario y atacar tanto a propios como ajenos (esos dientes y esas uñas realmente duelen) son muchos de los comportamientos de un gato que pueden hacer miserable la vida de su "humano".


Y Jackson Galaxy es un referente en materia de comportamiento gatuno, en especial cuando se trata de animalitos que más que una tierna mascota que ronronea y se deja acariciar, se comportan como un emisario de Satanás.


De gira por América Latina para promocionar su programa de televisión (Mi gato endemoniado, por Animal Planet), Jackson Galaxy dialogó con Infobae.

–¿En qué radica el éxito de Mi gato endemoniado?
–Primero, creo que nunca antes había habido un programa sobre gatos. La gente tiene curiosidad sobre los gatos, pero muchas veces no se anima a preguntar. Ahora tiene ese permiso. Pero además, entre la gente que ama a los gatos, hay cientos de millones, nunca tuvieron ese motivo para celebrar. Hay día del perro, y todos los perros salen a conocerse, pero los gatos están en casa. Ahora la gente puede mirar la televisión y hablar sobre el tema, participar en eventos y celebrar a los gatos. Creo que eso es parte del motivo.

–¿Cuál fue el caso más raro o peligroso que le tocó?
–Hace veinte años que trabajo y tengo decenas de miles de gatos que atender. Todos son únicos. Todos pueden ser raros, peligrosos. Parte de mi trabajo es tomar lo extraño y pasarlo a normal, tomar lo peligroso para hacerlo no peligroso.

–¿Cómo podemos controlar a un gato peligroso?
–Si es un gato silvestre o salvaje, no se lo controla. Yo creo que tienen una vida afuera, esa es su vida. Lo mejor que podemos hacer por ellos es atraparlos, esterilizarlos, devolverlos a su comunidad y monitorearlos para asegurarnos que no se enferme y si se enferman, llevarlos al veterinario. No es para que estén dentro de una casa, porque no estarían felices.

–¿Cómo se hace para educar a un gato una vez que llega a una casa, ya sea desde chico o un gato adulto?
–Son dos experiencias diferentes. Criar un gatito es muy divertido, mucho trabajo, el gato más grande da menos trabajo. Hay una sensación de salvar un gato mayor, y eso es irremplazable. Pero, ninguno es más fácil. Si uno tiene un ritmo de vida está muy ocupado, tal vez es un poco mucho hacerse cargo de un gatito y es mejor traer uno más grande. Hay que dedicar mucho tiempo y mucha energía a darle al gatito lo que necesita.



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Tratar de imponerse a un gato dificulta la adaptación.

–¿Qué le dirías a quienes creen que el gato es un animal antisocial?
–Que no conocen a los gatos. Viendo mis programas, mis libros, mis videos en youtube y mi sitio web, llegan a entender que los gatos tienen una vida emotiva, igual que los humanos o los perros, pero lo demuestran de una manera diferente. Nosotros somos los que tenemos que aprender cómo es.

–¿Algún consejo para educar a un gato?
–Primero, si realmente querés vivir con un gato tenés que estar dispuesto a llegar a un punto intermedio. No lo vas a poder entrenar como a un perro. No viven para satisfacer al igual que un perro. Si querés tener éxito con tu gato, ellos tienen que tener lo que ellos quieren y vos lo que querés. Es como criar a un hijo. Tenes que darle las cosas que necesite para sentirse confiado; mucho tiempo de juego donde simulan caza. Si hay niños o perros en la casa, hay que asegurarse que tengan lugares donde escapar, no les gusta sentirse acorralados. Cuando llegan a la casa, hay que entender que el gato los va a descubrir y a explorar a ustedes. Cuanto más tiempo quieran imponerse al gato, más tiempo les va a llevar.


–¿Cuál es la mejor forma de incorporar al gato al hogar?
–Cuando se presenta un gato a la familia hay que hacerlo lentamente, porque los gatos necesitan sentir que son dueños de su territorio. Hay que empezar de a poco, primero en el dormitorio (el tiempo que necesiten, puede ser un día o una semana) y hay que dejarlos que empiecen a explorar despacio y que sepan que cada vez que exploran pasan cosas buenas. Por ejemplo, recibir distintos tipos de premios o gratificaciones, diferentes experiencias. Pero no hay que empujarlos, hay que escuchar al gato, ellos van a decirlo

–¿Por qué adoptar?
–Porque tenemos la obligación como personas que amamos los animales de detener la matanza de esos animales. Estamos matando esos animales porque no tenemos hogares para ellos. Cada animal que sacamos de la calle, que sacamos de un refugio, es una vida que estamos salvando. Es así de simple.

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A la hora de organizar un viaje, hay que procurar que el gato mantenga sus rutinas.

–¿Recomendaciones para tener en cuenta a la hora de viajar?
–Es un mito que nos podemos ir dos o tres días, dejarle comida o agua, y que el gato va a estar feliz. Eso apoya el mito que los gatos no son animales sociales. A ellos les encanta la compañía. Así que para los que viajen, no crean que no van a sufrir. Que haya alguien que sea una cuidadora de animales, que esté ahí, que mire televisión, que juegue con ellos. Es mantener la rutina lo más estable posible. Hay que enseñarle a esa persona cómo darles alimento, cómo jugar con ellos. Pero lo más importante es la rutina, mientras se pueda mantener la rutina estable, el gato va a estar feliz.

–¿El perro es el mejor amigo del hombre?

–El hombre creó a su mejor amigo, nosotros hemos hecho a los perros, a lo largo del tiempo, nuestros mejores amigos. A los gatos, en cambio, se les permitió evolucionar naturalmente. Y está bien decir que el perro es el mejor amigo del hombre, pero al mismo tiempo, un gato puede ser un amigo también. Claro que en sus propios términos.