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Las personas pasan mucho tiempo en el trabajo. A veces, hasta más que en sus hogares. Por eso, algunas empresas buscan la manera de generar un espacio donde sus empleados se sientan cómodos. Y en eso el rol de los jefes puede ser fundamental.


El Banco Estado Microempresas (BEME) de Chile fue el primero de la región en tomar la posta. La empresa trasandina siempre estuvo caracterizada por tener una política amigable con sus empleado, aunque a partir de 2005 hubo una profundización: se creó la subgerencia de Felicidad.


"Comenzamos a preguntarnos para qué estábamos trabajando. Nos preguntamos mucho el por qué y el para qué, y llegamos a la conclusión de que trabajamos para ser felices, y para contribuir a la felicidad de otros", explicó Rodrigo Rojas, gerente de felicidad.


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La función de Rojas es escuchar a los colaboradores y tener una actitud proactiva para resolver los conflictos y problemas que le acerquen otros miembros de la empresa. Según dijo, está "dispuesto a laborar 24 horas al día por el bien de su gente".


En el sistema financiero chileno, el promedio de rotación es de 17 por ciento, pero este cambio en el paradigma produjo un cambio radical en la tasas de rotación: BEME tiene un promedio 2,5% y desde hace cinco años es elegida como "el mejor lugar para trabajar" de Chile.


"Estamos instalando el tema de la legítima preocupación por las personas. En entregar las mejores condiciones en forma directa e indirecta para que sientas que también puedes ser feliz en tu trabajo. Es parte del cambio paradigmático", sumó Rojas.


En su libro Green Beans & Ice Cream: The Remarkable Power of Positive Reinforcement, Bill Simms sostuvo: "El lugar común asegura que el dinero es la clave de la motivación. Las compañías gastan trillones de dólares al año en bonos e incentivos por objetivos. Además, están los regalos, como remeras, pendrives o lo que sea con el logo de la empresa. En 2007, un estudio de la Incentive Federation demostró que estos regalos son tan comunes como poco efectivos".


BEME apunta a una política más personalizada. Por ejemplo, si un empleado tiene algún problema personal, como un hijo enfermo que necesita atención, entonces tiene derecho a solicitar tiempo libre con goce de sueldo.


El rol de jefe

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"Diferentes estudios demostraron que mucha gente renuncia a sus trabajos por la mala gestión de sus jefes. Por eso, el punto más importante de generación de felicidad en los colaboradores es el jefe", explicó Rojas.


"Este tiene que estar alineado al concepto de que las personas son lo más importante en una organización. El jefe tiene un deber ético con su equipo de trabajo. No porque seas jefes tienes que saberlo todo, es parte de un jefe coherente pedir ayuda cuando la necesita y qué mejor hacia su propio equipo".


Para lograr esto, en BEME se desarrolla un plan de entrenamiento especial para los cargo jerárquicos bajo la consigna: "Todos son personas, de iguales capacidades pero con responsabilidades distintas".


Un caso argentino

Apex América es una empresa de capitales nacionales, de origen y destino cordobés, que se especializa en realizar servicios de call center en las áreas de telecomunicaciones, financiera y consumo masivo.


En el mundo de las centros de llamados la deserción o la rotación de empleados suele rondar en torno al 20% y 30%, aunque Apex logró bajarlo al 12% por ciento anual.


"Consideramos que un colaborador feliz va a trasladar eso a su tarea. La calidad de un servicio depende de lo bien que esté la gente al realizarlo. La felicidad, el estar contento, ayuda a tener un compromiso mayor", explicó a Infobae Patricio Ríos Carranza, CEO de Apex América.


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Para lograr ese standard de felicidad, la filosofía Apex incluye un ambiente de inclusión familiar y social, que se lleva a cabo mediante su política de responsabilidad social y empresaria.


"A diferencia de muchas empresas, se busca la integración de todos los empleados. Que ellos no solo sean parte de las obras que se realizan, sino que sean la herramienta principal", agregó Natalia Cascardo, directora de Recursos Humanos.


Para esto la empresa capacita a los empleados voluntarios en la Universidad de Córdoba y con empresa de managemet empresarial para formar "líderes responsables", que lleven adelante cada uno de los proyectos.


"Los chicos 'trabajan' fuera del horario, de manera voluntaria. Hoy, llevamos adelante más de 30 proyectos solidarios, que involucran alrededor del 30 por ciento de los empleados", agregó Ríos Carranza.


La empresa lleva a cabo esta filosofía tanto en Córdoba, como en sus sedes de Santa Fe, Chaco, Paraguay, Chile, Honduras y El Salvador. Los proyectos solidarios a lo largo de todo el continente son 43 en total.