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Iban 45 minutos del partido que Argentina le ganaba a Nueva Zelanda en el debut de ambos en el Mundial de Rugby 2015. El estadio de Wembley lucía prácticamente colmado con los 89.019 espectadores presentes para ver a Los Pumas ante los All Blacks, registro récord para un partido de la máxima cita, cuando el entrenador Steve Hansen tomó una decisión clave: mandó a la cancha a Sonny Bill Williams, el centro del equipo oceánico que ingresó a los 46 minutos para cambiar la historia de un marcador que sorprendía con un 16-12 en favor de los albicelestes.