El pasado miércoles y jueves, en la ciudad de Washington se han reunido funcionarios, diplomáticos, académicos, periodistas y líderes de toda América Latina para analizar y discutir los desafíos de la región y el contexto global para así identificar una agenda en común.

He tenido la oportunidad de participar en este encuentro anual, donde se aplaudieron los avances sociales logrados en cada uno de los países latinoamericanos y donde quedó en evidencia el enorme desafío de la región para afrontar asuntos pendientes y urgentes dentro de un contexto de crisis como el actual.

Para comenzar debemos tener en claro que América Latina alberga una población de 550 millones de habitantes, donde cada uno de los 42 países son muy diversos por sus propias características, historia, desafíos y propios avances o retrocesos. En los últimos cuatro lustros, la región ha logrado sacar de la pobreza a 60 millones de habitantes. Sin embargo y a pesar de un desarrollo económico favorable en los últimos años, hoy aproximadamente el 31,4% de la población de la región vive en situación de pobreza (CEPAL, 2011) y en muchos países vemos sistemas democráticos han sido avasallados por gobiernos con claros rasgos autoritarios y populistas.

Otro dato que tener en cuenta es que en la región existió un movimiento ascendente de los ingresos a lo largo de la vida de una generacio?n latinoamericana, aunque dicha movilidad intergeneracional sigue siendo limitada. Hoy la región muestra no so?lo una movilidad intergeneracional ma?s baja en logros educativos, sino tambie?n unos niveles muy bajos de aprendizaje de los alumnos latinoamericanos. Asunto no menor si lo que realmente hace falta reducir en nuestra región es la desigualdad.

Son varios los asuntos urgentes sobre los cuales quienes tienen la responsabilidad de gobernar deberían de estar pensando. Intentaré, en los siguientes 5 puntos, resumir algunos de los desafíos en común para la región que pesan sobre su desarrollo, planteando un enfoque desde la acción que hace falta para:

1- un fortalecimiento institucional y democrático.

La región necesita de una profundización en sus practicas democráticas, hoy existen terribles violaciones de derechos cívicos y políticos en algunos países. Es urgente la necesidad de un expreso compromiso de toda la región para no ser cómplices de dichos avasallamientos.

Por otro lado, está pendiente una reforma institucional para aumentar la inversión y el ahorro y así lograr mayores emprendimientos productivos que generen más puestos de trabajo. Hoy la poca facilidad para hacer un negocio nos muestra que estamos muy atrasados en la región. Por ejemplo en lo que implica el tiempo para el pago de impuestos en la región, en promedio se requiere unas 500 horas, con la excepción de países como Chile, Panamá y México, donde existe un clima más amigable para la inversión privada.

2- poder superar la visión cortoplacista. Necesitamos gobiernos nacionales, provinciales y municipales con capacidad para hacer de la política y los gobiernos instituciones más transparentes y eficientes. Definiendo reglas de juego para que las cosas funcionen a largo plazo.

Tendrán que esforzarse para romper el existente circulo vicioso, donde la ciudadanía vive con carencias de prestaciones de ciertos servicios públicos o los recibe de muy mala calidad, mientras tanto se les exige un pago de impuestos. Se reclama para que sean más eficientes. Brindando respuestas a las expectativas de la sociedad, se evitarán futuras frustraciones y situaciones de conflicto en las comunidades.

3- valorizar el lugar de America Latina en el mundo: Tenemos que entender las oportunidades que la integración genera y así replantear nuestro vínculo con Asia, con los Estados Unidos, con Canadá y dentro de la región como latinoamericanos. Aprovechemos realmente el mercado asiático y su demanda de materia prima, así como su interés por avanzar en la región a través de nuevas oportunidades de inversión.

Un tema pendiente: superar la crisis de integración regional entre todos nuestros países vecinos, hoy el intercambio en la región es muy bajo. Todos coincidieron en que existe un exceso de nacionalismo, así como de retórica, y una carencia de liderazgos regionales positivos, tanto en el ámbito político como en el empresariado de la región, que ha limitado el avance en esa dirección de la unidad.

Ahora deberíamos de apostar a una verdadera convergencia en la diversidad, se ha insistido en el lema "la unión en la diversidad" de America Latina.

4- avanzar en un plan de inversión en infraestructura. En toda la región hay una gran deuda en materia de inversión en infraestructura tanto social como productiva (como por ejemplo: ferrocarriles, rutas, telecomunicaciones, conectividad, y viviendas, sólo por citar algunos). Para los años que vienen, la región requiere un ambicioso plan de inversión en infraestructura, que nos dé capacidad de crecimiento. El desafío es duplicar la inversión en infraestructura.

5- fortalecer políticas de desarrollo más productivo. A pesar de que durante más de 2 décadas y media ha habido en America Latina un aumento de escolaridad, por lo que hoy existe un mayor capital humano, esto no se ha traducido en mayor productividad . De hecho, hoy la productividad en la sociedad latinoamericana es prácticamente nula.

Sabemos que la inversión en educación y en el capital humano son condiciones necesarias para una sociedad mas productiva, pero invertir en ello no significa que se traducirá en más productividad. La clase media es importante para el crecimiento, y hoy en America Latina ésta tiene característica de emprendimiento dinámico. Sin embargo, hay una disfuncionalidad en el mercado laboral, donde la mayor parte de la clase media latinoamericana está empleada en el sector público.

Es urgente la necesidad de generar un clima que permita el desarrollo de emprendedores en esta región, que tiene una clase media emergente. Apostar a que sea la cuna de un empresariado productivo necesario para nuestra economía, que proveerá de mas recursos al Estado con sus impuestos y al mismo tiempo demandará bienes públicos de calidad.

Nuestro futuro merece una discusión profunda, para lograr hacer de nuestros países lugares más justos y equitativos que permitan el pleno desarrollo de cada uno de sus habitantes. Recordemos que las disparidades de ingresos en América Latina son mayores que en cualquier otra parte del mundo, teniendo en cuenta el acceso y calidad de la salud, educación y servicios básicos como el agua potable y la electricidad.

La región tiene un potencial enorme que, de alguna forma, siempre está latente, esperando poder traducirse en un crecimiento continuo, previsible y equitativo para generar progreso.

Hoy, ante un mundo que tiende a fragmentarse, tenemos que hacer un llamado a la unión, a una visión integral dentro de la región y dentro de cada uno de nuestros países para superar tanta fragmentación. Hacen falta acuerdos. Tenemos que generar consensos. Tenemos que poder cambiar, junto al cambio que se está dando en el orden mundial, para que los países latinoamericanos desarrollemos una visión estratégica local y regional que se traduzca en una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos, con instituciones cada vez más fuertes dentro de democracias más solidas, con mayor seguridad ciudadana, con más dialogo, unión y respeto por el otro.