DyN 162
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La renuncia de Carlos Fayt a la Corte Suprema sacudió la agenda en momentos en que estaba dominada casi por completo por los avatares electorales. Sin que mediaran rumores, el tribunal informó pasado el mediodía de este martes que el magistrado se retirará después de 32 años.

El anuncio se produjo a poco de que las aguas en las que navegaba Fayt encuentren cierta calma. Es que el kirchnerismo se había ensañado meses atrás con enlodar su desempeño a partir de un "proceso investigativo" lanzado desde el Congreso que tenía por fin evaluar sus aptitudes psicofísicas para ejercer su puesto. Por eso es que en la oportunidad que eligió el juez para despedirse aparece un condimento político: se irá, pero después que la presidente Cristina Kirchner haga lo propio de la Casa Rosada.

La decisión fue resaltada por los especialistas consultados por este medio al respecto. Los tres leyeron en esa decisión una voluntad por "marcarle la cancha" a un Ejecutivo que hace años lo hostiga con sus críticas.

"Creo que Fayt está dando un mensaje. No le da margen al Gobierno a enviar un pliego de un candidato al Senado. Me parece muy atinado, y con una picardía sana", evaluó Diego Armesto, profesor de Derecho Constitucional de la UBA.

Jorge Rizzo, abogado de Fayt, explicó temprano que el Gobierno no puede avanzar en una postulación hasta tanto no se produzca la vacancia. De manera que aun cuando sea pública la salida de un ministro del máximo tribunal, cualquier sugerencia de un nombre de reemplazo no pasará del terreno de la especulación hasta entonces.

Félix Lonigro hizo un diagnóstico similar al de su par Armesto. "Lo que hizo fue darle una señal al Gobierno, fue un modo de decirle 'me han presionado y yo me voy cuando quiero'", sostuvo. A propósito de ello, recordó que el kirchnerismo "intentó por todos los medios correrlo" de su asiento en la Corte.

También Gregorio Badeni se inclinó por esa interpretación. "Podemos leer un mensaje político, porque esto se hará efectivo con un nuevo Ejecutivo. (Es) simplemente una manifestación de rechazo implícita a todos los agravios que se le formularon desde la Presidencia al doctor Fayt cuestionando su habilidad, su intelecto", afirmó.

Corte incompleta, al menos hasta marzo

El adelanto de la salida del juez deja la certeza de que, a partir del 11 de diciembre, el tribunal quedará integrado por apenas tres miembros. Conforme a la última reforma, se deberán designar los reemplazos de Fayt y también de Raúl Zaffaroni, quien abandonó el cargo con antelación, hasta completar el número de cinco.

El Gobierno ensayó un intento de colocar a un sustituto de Zaffaroni. El elegido era Roberto Carlés. Sin embargo, fue tal la cantidad de reparos que encontró que el oficialismo resolvió abortar su decisión: no retiró el pliego, dejó que el tema se diluya para no pagar el costo de la derrota.

El futuro de la Corte irrumpe así en el escenario electoral. Los próximos días evidenciarán si los candidatos a presidente harán de la necesidad de nominar postulantes un planteo de sus campañas. A juicio de Badeni, no sería esa una buena decisión: "Sería un error y con eso sólo se conseguiría manosear a algunas personalidades muy distinguidas del derecho".

Lonigro señaló que la propuesta de pliegos para la Corte tendría que estar entre las prioridades del próximo gobernante. De cualquier manera, es casi imposible pensar que el cuerpo se vaya a completar antes de marzo. El constitucionalista remarcó que, con el Senado en receso, la única opción sería conseguir una designación en comisión, una alternativa que no parece demasiado viable dado que en apariencia no hay un contexto de urgencia. Además, los decretos que reglamentan el proceso establecen un plazo para que se presenten impugnaciones una vez conocidos los nombres que pretende el Ejecutivo que se deben cumplir.

¿Cristina a la Corte?

La posibilidad fue sugerida por Graciela Ocaña. Por Twitter, la legisladora dijo que la actual mandataria podría ser nominada en un eventual gobierno de Daniel Scioli para el tribunal.

"No me parece desatinado lo que dijo Ocaña", contestó Armesto antes de señalar que ya José Figueroa Alcorta pasó del Sillón de Rivadavia a un asiento en la Corte. No obstante, añadió: "Me parece un poco tomado de los pelos".

A Lonigro la insinuación le causó gracia. "Me llamaría la atención porque la Presidente ha empujado sistemáticamente al Poder Judicial. Y uno piensa que para ser integrante de la Corte es necesario tener una vocación de independencia muy grande", explicó. Pero aclaró que en principio cumple los requisitos para hacerlo, aunque ironizó que para ellos "tendría que mostrar el título de abogada".

Para Badeni, en cambio, una posible nominación de Cristina Kirchner encuentra una dificultad. "Ella no ha ejercido la actividad abogadil durante los últimos 8 años. Y la Corte exige eso. Tendría una traba", observó.