"Suiza es un país aburrido, todos saben lo que va a pasar mañana. En Sudamérica somos divertidos. Nunca sabemos qué puede pasar y estamos orgullosos de eso. Señores yo quiero pedirles algo: sean más aburridos". Palabras más, palabras menos, la frase fue pronunciada por Mario Vargas Llosa hace un par de años ante presidentes y empresarios de Latinoamérica.

Una de las personas que escuchó el discurso fue José Antonio Fernández Carbajal, presidente del Consejo de Administración de FEMSA, una de las compañías más importantes del continente. La anécdota le quedó marcada a fuego y fue reproducida en una cena con periodistas de la cual participó Infobae en la calurosa ciudad de Monterrey.

"Latinoamérica aún es muy dependiente de la exportación de materias primas"

- ¿Qué expectativas tienen para los próximos tres años en un escenario tan incierto y cambiante en la región?

No está nada fácil. Económicamente hablando hay una volatilidad muy grande en los mercados. El efecto China genera un problema muy grande para los empresarios, y eso nos va a costar. Latinoamérica aún es muy dependiente de la exportación de materias primas y en la medida de que no seamos más exportadores de manufacturas, vamos a ser vulnerables a las volatilidades. Por otro lado, el hecho de que el precio de las materias primas baje, porque se redujo la demanda de China, hace que sea más interesante hacer negocios. Tenemos que aprovechar que hay algunas devaluaciones que ahora son muy dolorosas, pero nos hacen más competitivos frente a otros mercados. Creo que viene una época con muertos y heridos, pero quienes nos mantengamos vivos vamos a reforzar nuestra presencia en el futuro.

Fernández Carbajal cree que hay dos elementos positivos para el futuro del continente. El primero es "el afán aliancista" que demostraron los países que firmaron el acuerdo de libre comercio del Transpacífico. El segundo es lo que denominó como una "revolución en la actitud" de las sociedades que entendieron que "la corrupción rampante" de los gobiernos de la región en los últimos años no es un camino eficaz para superar el principal problema que tiene el continente: la desigualdad.

"Con más transparencia van a bajar nuestros costos y nos va a generar más oportunidades de hacer negocios. Yo tengo una mirada positiva, pero vamos a estar un rato nadando bajo el agua", planteó.

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