AFP 163
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La crisis migratoria europea es la peor desde la Segunda Guerra Mundial: más de 350.000 personas cruzaron el mediterráneo para llegar al Viejo Continente. Pero no todos lo lograron: más de 2.600 murieron en el intento, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Mientras los países de la Unión Europea debaten cómo repartirse a los inmigrantes, América Latina tampoco puede hacer la vista gorda ante tamaño problema. Pero, ¿qué hacen los países de la región?

Brasil es la nación latinoamericana que más refugiados sirios acogió: 2.077 desde que estalló la guerra civil, informó el Comité Nacional para los Refugiados (Conare), que depende del Ministerio de Justicia brasileño, recoge la BBC. A más de 10.000 kilómetros de distancia del epicentro del conflicto, el gobierno de Dilma Rousseff se dispuso a recibir más asilados que muchos países europeos.

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La gran cantidad de personas que recibe Brasil obedece a concesiones otorgadas por la Conare y que se tramitan en las embajadas brasileñas en el Líbano, Jordania y Turquía. El atractivo de este país se debe también a que, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares, pueden trabajar y tienen acceso a la salud y educación.

"Brasil ha tenido una política de puertas abiertas con los refugiados. El número aún es bajo, pero sin duda se trata de un ejemplo que debe ser seguido a nivel mundial", indicó el representante en el país de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Andrés Ramirez.

Según la Comisión Nacional para los Refugiados, la Argentina recibió hasta el momento a 233 refugiados sirios desde 2011. Con el objetivo de evitar la separación de las familias, el país habilitó el año pasado el Programa Siria, que habilita la entrada legal de aquellos que escapan del fuego cruzado entre el régimen de Bashar al Assad y el Estado Islámico. Para ingresar, los inmigrantes no deben tener antecedentes penales.

Refugiados sirios REUTERS 163
Refugiados sirios REUTERS 163

A partir de una decisión de José Mujica, Uruguay dio el año pasado asilo a 42 ciudadanos sirios. La mayoría de ellos, provenientes de cinco familias distintas, son niños. El propio ex presidente los recibió personalmente en octubre de 2014.

Pese a que fue uno de los países que más esfuerzos hizo para atender el conflicto y dar un refugio a quienes huían, el Gobierno pecó por su escasa planificación y ahora la mayoría quiere irse debido a su precaria situación económica. Los refugiados aseguran que no tienen los recursos para mantener una vida digna en un contexto en que no consiguen fácilmente trabajo. Para ellos, allí la vida es cara y los sueldos son bajos.

De hecho, el lunes protestaron en Montevideo: acamparon y pidieron que se les permita abandonar el país. "Queremos irnos de aquí", dijo uno de ellos, Ibrahim Alshebi.

"Vivir en el Líbano era mejor que acá", afirmó Maher Aldees, representante de otra de las familias.

"Vivir en el Líbano era mejor que acá. El gobierno uruguayo nos mintió"

En diálogo con el diario uruguayo El Observador, Aldees subrayó: "No tengo problema con la gente de Uruguay y con el país, tengo problema con el Gobierno, que nos mintió".

Debido a esto, la llegada de otras siete familias sirias -72 personas- que estaba prevista para febrero de este año fue postergada previsiblemente para finales de 2015 por decisión del gobierno de Tabaré Vázquez, que asumió la presidencia el pasado marzo.

Otro país latinoamericano que evalúa incrementar su ayuda es Chile, donde hasta el momento sólo viven 10 asilados sirios. Su canciller, Heraldo Muñoz, anunció que evalúa recibir refugiados de Siria. "Es una situación que se está evaluando. Al Gobierno le preocupa profundamente esta situación humanitaria", manifestó Muñoz, en declaraciones recogidas este domingo por el diario La Tercera. En efecto, Michelle Bachelet considera la posibilidad de recibir entre 50 y 100 familias.

Hasta el momento, México recibió sólo a unos 30 sirios.