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El papa Francisco reconoció que el viaje que emprenderá a Estados Unidos desde el próximo 22 hasta el 27 de septiembre es importante porque le permitirá acercarse a los ciudadanos del país para conocer su historia y su cultura.

A más de 15 días de su arribo, la expectativa ya es muy grande y se ve reflejada en la importancia que le dan a la visita los medios de comunicación y también en la cantidad de productos con el rostro del pontífice que copan las tiendas.

"Para mí es muy importante para encontrarlos a ustedes, a los ciudadanos de EEUU que tienen su historia, su cultura, sus virtudes, sus alegrías, sus tristezas, sus problemas como toda la gente", dijo el Papa, según confirmó la Santa Sede en un comunicado.

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Además, durante las conversaciones, el papa Francisco envió "un cariñoso saludo a la comunidad católica de EEUU y a todos los ciudadanos" del país.

Bergoglio se refirió también a problemas actuales como la pobreza, el hambre o el éxodo de refugiados e inmigrantes que huyen de sus países de origen "buscando un futuro mejor".

En esta línea, condenó el hecho de que haya "gente que pasa hambre, que no tiene para crecer, que no tiene para salud, que muere niño, que no tiene para la educación". Y lamentó la situación en la que se encuentran aquellos que "no tienen casa" o que "hoy día, lo estamos viendo, migran de su país buscando un futuro mejor, y mueren, tantos mueren durante el camino".

"Para mí es muy importante este viaje", adelantó Francisco

Ante estas situaciones, el pontífice insistió en que "el mundo tiene que tomar más conciencia que la explotación de uno con otro no es un camino" y apostar por "la amistad social" y no por "la enemistad".

"Todos tenemos responsabilidad sobre todos. Ninguno puede decir: 'mi responsabilidad llega hasta aquí'", subrayó.

Finalmente, respecto a los jóvenes, manifestó que es necesario que "no caminen solos en la vida", sino "que se dejen acompañar pero con buenas compañías", y que lo hagan "con valentía" porque "la valentía te da alegría y la alegría te da esperanza que es un regalo de Dios, obviamente".

Uno de los momentos más emotivos fue cuando el Papa escuchó el testimonio de una joven que padecía una rara enfermedad en la piel y que le confesó que había encontrado consuelo en la música. Francisco le pidió, en inglés, que le cantara una canción y cuando ella titubeó le animó diciendo: "Sé valiente".

El viaje de Francisco, un desafío para la seguridad

Las personas a cargo de las medidas de seguridad con motivo de la visita del papa Francisco a Nueva York a fin de mes tienen marcado en sus calendarios el 25 de septiembre como el día de la "tormenta perfecta".

En esa jornada, el pontífice hablará ante los líderes mundiales en las Naciones Unidas, presidirá un servicio religioso en memoria de las víctimas del ataque del 11 de septiembre de 2001, recorrerá el Parque Central y celebrará una misa en el Madison Square Garden.

Esa nutrida agenda, junto con el hecho de que al Papa le gusta salirse del libreto y mezclarse entre la multitud, hacen que las autoridades enfrenten "un desafío sin precedentes", según el jefe de la Policía de Nueva York, William Bratton.

Él indica que no es el único que se preocupa de la protección del pontífice y de las multitudes que se espera acudan a recibirlo. Las autoridades de Washington y Filadelfia, las otras escalas del Papa, tienen sus propias inquietudes.

Las autoridades indicaron que la seguridad será "un desafío sin precedentes"

El Servicio Secreto de Estados Unidos, en colaboración con el FBI y las autoridades municipales, ha pasado meses coordinando los planes para proteger al ilustre visitante. Ha habido reuniones con representantes del Vaticano en Washington y en Roma para saber más sobre la forma en que Francisco se maneja cuando hay multitudes.

No se conocen muchos detalles de las medidas de seguridad, solo que en las tres ciudades que visitará el Papa habrá un aumento sustancial en la cantidad de policías uniformados que patrullan las calles, sobre todo en Nueva York.

El Departamento de Policía de Nueva York, que cuenta con 35.000 efectivos, puede desplegar un ejército de agentes, muchos de ellos de civil, para controlar la muchedumbre y prevenir problemas. También cuenta con unidades antiterroristas especializadas en detección de explosivos, sustancias químicas y otras amenazas.

No se ha informado de amenazas específicas contra el Papa durante su visita a Estados Unidos. Pero el viaje se produce en momentos de gran tensión en torno al terrorismo local y a balaceras indiscriminadas, y las autoridades tienen muy presente el intento de asesinato de otro popular pontífice, Juan Pablo II (ahora santo), en 1981.