Para el vicepresidente de Brasil es difícil que Dilma Rousseff llegue al final de su mandato

En un encuentro con empresarios de San Pablo, Michael Temer aseguró que nadie puede permanecer en el cargo con el índice tan bajo de popularidad, aunque aclaró que Rousseff "no va a renunciar"

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"Hoy en día la tasa (de aprobación del Gobierno) es muy baja. Nadie va a permanecer tres años y medio con esta tasa tan baja", sentenció Temer a raíz de las encuestas que muestran que el índice de popularidad no supera el 8 por ciento.


A pesar de los números que reflejan los medios de prensa y preocupan al gobierno brasileño, al ser consultado sobre las posibilidades del fin del gobierno en el corto plazo, el integrante del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), dijo que Dilma "no va a renunciar".




"Ella es una guerrera, no creo que vaya a dimitir", reconoció el vicepresidente, aunque aclaró: "Tenemos que mejorar lo que hay".


El encuentro estuvo organizado por la "Socialité São Paulo Rosangela Lyra", que forma parte del movimiento "Despierta, Brasil", en oposición al gobierno.


Sobre el final de la reunión uno de los miembros de la audiencia le preguntó su posición ante el escándalo de corrupción y le dijo si pasaría a la historia como "oportunista o estadista", a lo que el vicepresidente contestó: "Yo nunca sería oportunista, quiero dejar esto muy claro. En ningún momento he actuado de forma oportunista. A menudo se suele decir, 'Temer quiere hacerse cargo de la presidencia', pero no muevo un dedo por ella".