Reconocido intelectual católico y opositor al gobierno de su país, Dagoberto Valdés Hernández visitó la Argentina para participar de una conferencia por el Día Internacional en Recuerdo de las Víctimas del Totalitarismo, invitado por CADAL (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina).

Valdés vive en Pinar del Río, donde dirige el Centro de Estudios Convivencia y la revista del mismo nombre. Es promotor y miembro de un flamante foro, el Espacio Abierto de la Sociedad Civil Cubana, que reúne a varios destacados referentes de la oposición al régimen, como Guillermo Fariñas, José Daniel Ferrer, Manuel Cuesta Morúa, Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez, entre otros.

A continuación, la charla completa con Dagoberto Valdés durante su visita a la redacción de Infobae (y un extracto en el video).

-A partir de la decisión de Estados Unidos y Cuba de restablecer las relaciones diplomáticas, existe mucha expectativa de que ese acontecimiento marque un quiebre y las cosas empiecen a cambiar en Cuba. ¿Será así?

Hay dos niveles de expectativas, una la del pueblo sencillo, que siempre ha sido un poco mesiánico y piensa que las soluciones de Cuba vienen desde afuera. En un tiempo de los soviéticos, luego de Venezuela, ahora de los (norte) americanos. Evidentemente esas expectativas están por encima de cualquier realidad, de cualquier cálculo. Después, están las personas más conscientes y comprometidas de la sociedad y parte de la sociedad civil organizada que sabemos que lo que ha ocurrido es un juego de intereses, en el que los empresarios, los agricultores, y el lobby del mercado están presionando a (Barack) Obama para llegar a tiempo y antes que la Unión Europea.

"Se terminó la narrativa de la confrontación, se terminó el pretexto de ciudad sitiada"

Nuestra evaluación, desde la sociedad civil independiente de Cuba, es que esto ha provocado un impacto político inédito en la historia de la Revolución. Todos los sistemas totalitarios necesitan un enemigo externo, para cohesionar supuestamente al país, entonces resulta ser que el enemigo histórico externo que es el imperialismo yanqui, como ellos lo llaman, ahora es amigo del gobierno, por lo tanto se terminó la narrativa de la confrontación, se terminó el pretexto de ciudad sitiada, de nación sitiada, y a nosotros los disidentes, los opositores, miembros de la sociedad civil, ya no pueden catalogarnos como alineados al enemigo. Esto ha creado un reto, un desafío, tanto para el gobierno cubano, que ha perdido el discurso, como para la sociedad civil que debe ubicarse en un nuevo escenario.

Persiste sin embargo la discusión sobre si este "bloqueo", que en realidad es un embargo y además parcial, debe o no levantarse. ¿Cuál es su posición?

Desde siempre la postura de la revista Convivencia y del Centro de Estudios ha sido que esto no es más que un pretexto para esconder la ineficiencia del sistema político y económico cubano; segundo, que era una especie de tabú que establecía la historia de David y Goliat, entonces cualquier nación que se pusiera del lado de los derechos humanos y de la sociedad civil en Cuba se alineaba con Goliat en contra del pobre David sitiado. Esto ha terminado y ahora el gobierno no tendrá cómo explicar su ineficiencia.

"Esto ha ido permitiendo que nosotros, la sociedad civil, vayamos empujando la cerca"

-Internamente, el régimen sigue manteniendo un control férreo sobre la prensa y la política, porque hay un solo partido permitido, y organizaciones como el foro que usted integra no son reconocidas... ¿Cree que eso va a cambiar? ¿De qué depende que eso cambie?

Depende de nosotros mismos. La apertura gradual de los espacios a la sociedad civil y de la oposición política depende de nosotros mismos. Ningún sistema autoritario, totalitario, concede por voluntad política sino que tolera por necesidad política. Lo que está sucediendo en Cuba es que el proyecto oficial está terminado, es decir que el Gobierno necesita mostrarle al mundo que está cambiando, pero no lo puede hacer de manera oscura u opaca porque el mundo de hoy está transparentado gracias a medios, como ustedes y otros, y también dentro de Cuba, 14 y medio, Convivencia, las agencias de prensa, que ya hay, los tweets... Entonces es imposible dar una imagen para afuera y hacer otra cosa adentro.

Esto ha ido permitiendo que nosotros, la sociedad civil, vayamos empujando la cerca y este foro -Espacio Abierto de la Sociedad Civil Cubana- ha conseguido por primera vez en Cuba un consenso de un grupo de organizaciones, las más significativas, que han logrado reunirse periódicamente, emitir sus declaraciones, llegar a cuatro puntos de consenso, como primer paso mínimo de unidad en la sociedad cubana. Y esto el gobierno o lo tolera o lo reprime, como está reprimiendo a las Damas de Blanco y a otros opositores en la calle, pero eso a un costo mediático que no pueden soportar mucho tiempo

-¿Cuáles son esos 4 puntos de consenso?

Primero, el fin del presidio político y de la represión; segundo, el reconocimiento de la legitimidad sociedad civil como interlocutora valida. Es lo que ha sucedido ahora con (la visita del vicepresidente de los EEUU, John) Kerry. El tercero es la ratificación de los pactos de derechos humanos de la ONU, de los que Cuba es signataria pero que no ha ratificado ni implementado en la legislación cubana; y cuarto, una reforma constitucional que cambie el artículo 5 que hace de Cuba un país de partido único, permita el pluralismo, el pluripartidismo y abra las puertas a unas elecciones libres competitivas y limpias.

-Ustedes difunden estas noticias en sus sitios web. Pero el cubano, masivamente, ¿tiene acceso a la información por Internet?

Es un porciento muy limitado de la sociedad el que tiene acceso a esas cosas, pero cada vez más, sobre todo entre los jóvenes, se busca la manera: un familiar que les mande un teléfono inteligente o entran en los espacios permitidos y pagados que el gobierno tiene. Ahora han instalado wi-fi en algunos parques, que se han convertido así en lugares de concentración de muchos jóvenes, de la familia, que se reúne primero para hablar con sus familiares que están en el exterior, porque había una incomunicación tremenda, y segundo, cuando ya se satisface la necesidad familiar, pues empiezan a busca información, deportiva, cultural, política, y entonces entran a nuestras páginas.

"Hay una oposición no ideologizada, que nace de las necesidades cotidianas. Y ese es un partido mayoritario"

A distancia, se tiene la sensación de que hay una gran pasividad en la gente respecto al régimen. ¿A qué se debe esto?

Tiene que ver con cinco décadas de control estatal. Pero no a través de la policía. El asunto es que en Cuba hasta hace poco hubo un solo empleador que es el Estado. Entonces si una persona quiere rebelarse pierde el trabajo de ese único empleador y no puede acudir a otra empresa o negocio para que lo empleen, luego, somete a su familia a la necesidad y al hambre. Ahora ha surgido el trabajo por cuenta propia y es la primera vez que una persona que tiene su propio negocio no depende del empleador. Por eso uno ahora ve más inconformidad, se habla con menos miedo en la calle, la gente expresa más; en realidad hay una oposición no ideologizada, no política, que es la que nace de las necesidades cotidianas del pueblo. Y ese es un partido mayoritario.

"Me castigaron 10 años y un mes a trabajos forzados"

-A usted mismo le pasó eso, porque siendo ingeniero, tuvo que trabajar diez años como peón rural...

Sí, porque yo fundé un Centro de Formación Cívica y una revista que se llamaba Vitral, que pertenecería a la Iglesia Católica, entonces me dijeron: o tu puesto de ingeniero en una empresa tabacalera o la revista, y yo dije "sigo con la revista", y me castigaron diez años y un mes a trabajos forzados en una carreta y un tractor recogiendo yaguas, que son las hojas de palma. Al mismo tiempo, durante esos diez años, yo fui nombrado por el Papa Juan Pablo II como miembro del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, de modo que fueron quizás los diez mejores años de mi vida, porque tenía un pie en el nivel más bajo del campesinado cubano y el otro en los salones de Rafael y Miguel Ángel en El Vaticano. Esto fue para mí un gran aprendizaje y una prueba de que la inmensa mayoría de los campesinos cubanos no simpatizan con el Estado, lo veía, me lo decían.

La fe católica ha subsistido a lo largo de estos años de régimen comunista y ateo. ¿Le sorprende el protagonismo de la Iglesia en esta transición?

En realidad la Iglesia Católica, y las iglesias evangélicas también, han sido las únicas instituciones de la sociedad civil que han podido sobrevivir por todo el tiempo de los 56 años de la Revolución, como una red capilar que llega hasta el último barrio, el último pueblo de campo. Segundo, es la única institución que puede dar asistencia social y programas organizados, a niños para que puedan desayunar en la escuela, a ancianos para cuidarlos, a enfermos. Tiene ahora pequeños centros de formación, de computación, de inglés, de filosofía... Y el mismo hecho de que la Iglesia Católica tenga una doctrina social provoca que los laicos, a quienes nos corresponde el compromiso social y político, hayamos tenido una formación que no hubiéramos encontrado en ningún otro lado. Creo que hay una gran reserva moral entre las iglesias de Cuba para que se pueda fomentar una sociedad civil con un camino ético a prueba de la corrupción, de las tentaciones de la sociedad que viene.

Como laico católico, ¿qué expectativas tiene con la visita del Papa?

De la visita del papa argentino. Para nosotros fue una gran noticia que hubiera un Papa latinoamericano, que hablara nuestro propio idioma y que se metiera continuamente en los asuntos sociales y políticos, esté uno de acuerdo o no, sea uno católico o no. La visita de un Papa a cualquier país crea una turbulencia. El Papa Francisco es el tercer Papa que en 17 años visita un pequeño país comunista con una minoría de practicantes católicos; esto no tiene otra explicación que no sea la situación geopolítica de Cuba, y por otro lado la condescendencia de los Papas de ir a atender a una pequeña grey que ha sido sometida durante más de 50 años a la persecución.

"Queremos que la del Papa sea también una visita como pastor de una Iglesia que está todavía sufriendo las presiones del Estado"

Nosotros tenemos la expectativa de que la visita del Papa a Cuba no sea sólo de orden político, considerando que es el mediador del acercamiento de Estados Unidos a Cuba, queremos sí que siga ayudando a la apertura, pero que no sea como un pasar por Cuba como para tomar algo de Raúl Castro y presentárselo a Obama, sino también una visita como pastor de una iglesia que está todavía sufriendo las presiones del Estado. La segunda expectativa es que el Papa reciba a una representación de la sociedad civil cubana; el secretario de Estado John Kerry ha sentado un precedente único en la historia de estos 50 años. Por la mañana izó la bandera en la representación norteamericana en La Habana y fue recibido por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, y por la tarde recibió una delegación de representantes de la sociedad civil de diez miembros entre los que tuve el honor de estar, pero no para un saludo protocolar sino para una reunión de trabajo en la que los diez pudimos expresar con toda responsabilidad todos nuestros criterios acerca del papel de la sociedad civil y de Estados Unidos como vecino cercano.

¿Qué piensa del hecho de q la mayor parte de los presidentes latinoamericanos que visitaron Cuba en estos últimos años no se hayan reunido nunca con los opositores cubanos?

Primero, porque no había antecedentes y los políticos siempre están mirando si alguien lo hizo antes. Y segundo, porque el gobierno cubano los amenazaba antes de salir con que si ellos recibían a alguien de la oposición, la parte oficial no los recibiría. Esto ha ocurrido ya. Pero no hubo ningún perjuicio de la visita de John Kerry, por el contrario, nos sentimos muy respetados, escuchados, y él también quiso responder a interrogantes y preocupaciones nuestras, con relación a la identidad nacional, a la cultura cubana, a la soberanía ciudadana y a la influencia de una cultura anglosajona sobre un pequeño país del Caribe, y esto lo pudimos decir sin problema con toda responsabilidad y libertad. Por eso creo que en adelante será muy difícil para los dirigentes de cualquier lugar del mundo justificar por qué no reciben a una representación de la sociedad civil.

"Una señal terrible del fracaso del socialismo en Cuba es que la inmensa mayoría de los jóvenes se quiere ir"

¿Qué esperan los jóvenes cubanos, en general? Y, en particular, ¿hay jóvenes católicos militantes?

Si me preguntara por proporciones, la inmensa mayoría de los jóvenes cubanos están por huir, escapar. Hay una famosa película cubana que se llama Madagascar, se la recomiendo, en la que una madre le dice a su hija: "niña por qué tú te quieres ir de Cuba?, ¿para adónde te quieres ir?", "Para Madagascar", responde la niña. "Pero ¿por qué para Madagascar, tú conoces a alguien en Madagascar?", replica la madre. "No, yo no sé ni donde queda Madagascar, pero me voy para cualquier lado que no sea Cuba". Esto es una señal terrible del fracaso del proyecto socialista en Cuba, los jóvenes no tienen proyecto de vida. Ahora, eso no es general, hay un grupo significativo y creciente pero todavía pequeño de jóvenes que se quieren comprometer y quedar en Cuba, entre ellos jóvenes católicos que debido a su fe cristiana adquieren un compromiso de permanencia. Claro, es más difícil para quien es padre de familia permanecer en Cuba sin tener una ayuda de su familia en el extranjero.

¿Quiere agregar alguna cosa?

Solamente decir que me ha impresionado este diario digital, que quisiera que en Cuba muy pronto pueda haber algo parecido a Infobae, y esto me lo llevo a Cuba como un ejemplo de cómo las sociedades pueden tener la ilusión y la esperanza de que la información y las comunicaciones sean un poder renovador.